Alberto firmó el Consenso Fiscal con Todos (menos uno)

Solo expresó su descuerdo Horacio Rodríguez Larreta

Por la Redacción de Noticias La Insuperable

El presidente Alberto Fernández reunió este mediodía a todos los gobernadores para la firma del Consenso Fiscal 2020, en una postal de la que sólo quedó afuera el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, enfrentado con la Casa Rosada por el recorte de los fondos para la policía y con quien definitivamente se ha terminado “la tregua”.

El mandatario resaltó que el acuerdo es “el mejor corolario” tras el trabajo conjunto entre la Nación y las provincias durante la pandemia del coronavirus.

Este acuerdo tiene que ver con la responsabilidad de cómo vamos a crecer con sensatez y cómo vamos a encarar el futuro juntos, no por el espanto de un virus sino por la oportunidad de construir nuestro propio destino“, dijo el mandatario durante el acto que se realizó en el Museo del Bicentenario de la Casa de Gobierno. En ese marco, el jefe de Estado le dijo a los mandatarios provinciales presentes que “hay un país que nos reclama trabajar unidos, más allá de nuestras pertenencias partidarias” y destacó que durante la pandemia se ha “priorizado a los argentinos“.

Asimismo, les agradeció a los gobernadores el “trabajo mancomunado” en medio de la pandemia de coronavirus, y les pidió “no dejar pasar la oportunidad que tenemos de hacer las cosas bien de una vez y para siempre“.

Es tiempo de construir la Argentina que merecemos“, dijo el Presidente acompañado por el ministro del Interior, Eduardo de Pedro; el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y el ministro de Economía, Martín Guzmán. Previamente, durante la mañana, firmó el Consenso Fiscal 2020 el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, que -por razones de agenda- no pudo estar presente en el acto central que se realizó en el Museo del Bicentenario.

Los presentes

Buenos Aires (Axel Kicillof)
Catamarca (Raúl Jalil)
Chaco (Jorge Capitanich)
Chubut (Mariano Arcioni)
Corrientes (Gustavo Valdés)
Entre Ríos (Gustavo Bordet)
La Rioja (Ricardo Quintela)
Mendoza (Rodolfo Suárez)
Misiones (Oscar Herrera Ahuad)
Neuquén (Omar Gutiérrez)
Rio Negro (Arabela Carreras)
Salta (Gustavo Sáenz)
San Juan (Sergio Uñac)
Formosa (Gildo Insfrán)
Santiago del Estero (Gerardo Zamora)
Tierra del Fuego (Gustavo Melella)
Tucumán (Juan Manzur)
La Pampa (Sergio Ziliotto)

También participaron los vicegobernadores:

Córdoba (Manuel Calvo)
Santa Cruz (Eugenio Salvador Quiroga)
Santa Fe (Alejandra Rodenas)

1 Comment

  1. Hablemos un poco del alcalde porteño. Quien escribe tiene algo personal desde la actuación de éste como interventor del PAMI año 2000 en el reclamo al organismo por parte de nuestro Dr. René Favaloro. (Ni Olvido Ni Perdón…). Sólo una parte, salteado, de su perfil: «Desde los 90 es funcionario público. Forma parte del armado electoral PRO que va por la reelección de todo. Marketing, coaching astrológico, y la ciudad como una inmobiliaria.
    En la intimidad del PRO dicen que Horacio Rodríguez Larreta es el verdadero gato: “Cae siempre bien parado”. Los gatos tienen siete vidas y Larreta, escorpiano nacido en octubre de 1965, siente que le quedan muchas por delante.
    Como Jefe de Gobierno porteño logra parecer más o menos al margen de las amputaciones económicas del país y su imagen asoma también desligada de situaciones que lo involucran en terreno propio: gambeteó exitosamente el fallido operativo de seguridad en el River-Boca, la venta de terrenos públicos para negocios inmobiliarios, los ataques a vendedores y feriantes en parques como el Centenario que solo buscan trabajar y vivir, la persecución policial y con tintes racistas a los vendedores ambulantes africanos y, más recientemente el cierre de los profesorados nocturnos, que tuvo que dar marcha atrás.
    Al revés: su imagen queda asociada a la obra pública, los eventos culturales y las reuniones con vecinos mientras el desgaste ocurre en otras oficinas del poder. En cualquier caso, tras múltiples encuentros y supuestos desencuentros, la trinidad PRO buscó en 2019 las reelecciones de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Rodríguez Larreta, el menos carismático pero quien más tiene puesto el ojo en la siguiente estación: 2023. Ganó la Alianza con la fórmula Fernando de la Rúa y Carlos “Chacho” Alvarez. A pesar de jugar en el equipo perdedor Larreta encontró cobijo en el nuevo gobierno como interventor del PAMI, designado por el propio De la Rúa. Larreta ya había creado el Grupo Sophia, ONG que reunía a jóvenes funcionarios y aspirantes a serlo, y lograba reciclarlos en distintas administraciones: la función pública convertida en industria, fuente de trabajo, y de poder. María Eugenia Vidal fue de las primeras integrantes del grupo, y acompañó a Larreta en el PAMI, en Recursos Humanos.

    El 29 de julio de 2000 el doctor René Favaloro, el creador de la cirugía del by pass coronario, se pegó un tiro en el corazón tras escribir al presidente De la Rúa confesándose “desesperado” por las deudas que tenían con la institución organismos como el PAMI, que además negaban dichas deudas y cajoneaban todos los trámites. El país transitaba una de sus peores crisis hasta entonces. La relación entre aquella administración y el suicidio de un científico argentino es otro tema omitido en el relato-Larreta.
    Poco después Larreta fue acusado penalmente por la Federación Argentina de Cámaras de Farmacias por defraudación e incumplimiento de los deberes de funcionario público, por la opaca compra con sobreprecio de vacunas antigripales.
    La causa no prosperó (tampoco otra por “defraudación y peculado” durante su breve paso por el Fondo Nacional de Capital Social) pero Larreta salió del PAMI confirmando la capacidad de reacomodamiento que insufló al Grupo Sophía, y pasó a la gobernación bonaerense del peronista Carlos Ruckauf como presidente del Instituto de Previsión Social en 2001.
    Volvió a la Alianza a fines de 2001 como director general de la DGI. Miró desde la ventana de su despacho, suele contar, los levantamientos del 20 de diciembre de 2001 en Plaza de Mayo cuando la gente reclamaba “que se vayan todos”. En efecto: desalojaron a todos del edificio ese día pero luego volvieron. Larreta siguió hasta febrero de 2002 ya con Duhalde presidente.
    Jonatan Baldiviezo, abogado y presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad, abrevia el análisis sobre lo que representa la gestión Larreta. “Profundizó lo anterior: Macri en 8 años privatizó 170 hectáreas, Larreta lo duplicó en 3 años”. El presente le da la razón: en febrero el gobierno porteño esperaba recaudar 150 millones de dólares por terrenos subastados en Colegiales, La Boca, Retiro y Palermo. En esa línea sus detractores lo apodaron “Remax Larreta”, en referencia a la inmobiliaria multinacional instalada fuertemente en la Ciudad. Para Baldiviezo “no hay decisión del gobierno que no tenga trasfondo inmobiliario, de manera directa o indirecta. En la zona sur, principalmente el Estado no tiene intervención social, sino simplemente inmobiliaria. Eso aumenta el costo de vida, la tierra aumenta de precio, los alquileres se hacen imposibles. Lo que se promociona como integración, es una expulsión de los sectores bajos”. Baldiviezo cree que lo mismo ocurre con la urbanización de las villas: “como no pueden usar las topadoras lo que hacen es incorporar las villas al mercado inmobiliario para que sea el mercado el que las expulse”.
    La gestión alineada al gobierno nacional, facilidad con la que Macri no gozó, y una Legislatura favorable, le permitieron a Larreta más celeridad –y silencio mediático- para este tipo de operaciones inmobiliarias.

    En términos publicitarios Larreta maneja una inversión en publicidad (sobre todo en grandes medios) que la oposición calculó en 4 millones de pesos diarios, cosa que instala agenda, mantiene el buen humor y previene dolores de cabeza. Fue finalmente Larreta quien promovió la paz interna en JxC y el anuncio de la búsqueda de las tres reelecciones: Macri, María Eugenia y él mismo, jugando a terminar siendo el menos limado de los políticos de Cambiemos en una ciudad que todavía parece acrítica a su gestión. Habrá que ver cómo invierte ese capital político, con o sin coaching astrológico, para seguir estando en todo.»

    FUENTE: partes de la nota en Revista Mu por Franco Ciancaglini.

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