Declaran “de interés cultural” al mítico bar cuna del rock nacional

Ubicado en Villa Gesell, allí “Los Beatniks” comenzaron a escribir la historia

Por Carlos Alberto Resurgian para Noticias La Insuperable

Antes de Charly y el Flaco, antes aún de que La Balsa comenzara su viaje por las aguas de la discografía, en un bar que podría haber sido cualquiera, pero era “Juan Sebastián Bar” y regenteaba Mauricio Birabent, “Moris” para todos, ubicado en la intersección de la 107 y 2 de la balnearia Villa Gesell, nacía el Rock Nacional, en cuerpo y espíritu.

Corría el verano que unía 1965 y 1966 y Moris decidió abrir el boliche “Juan Sebastián Bar” en Villa Gessell, donde surgió la primera formación de Los Beatniks que empezó como dúo con Javier Martínez en batería, y Moris en guitarra y voz; luego se sumaron Iván en guitarra y Rocky Rodríguez en el bajo. Hacían canciones de Ray Charles, The Beatles, The Rolling Stones y temas propios.

Los Beatniks

Al volver a Buenos Aires, Moris rearmó la banda. La nueva formación grupo tenía en el bajo a Antonio Pérez Estévez y en los teclados a Jorge Navarro, jazzero de La Cueva. Por la batería pasaron Martín y Martínez (Alberto Fernández y Javier, respectivamente). El 2 de junio de 1966 fue un día clave para Los Beatniks y para el rock argentino: ese día grabaron para la CBS Columbia un simple fundacional, que contenía en el lado el lado A el tema Rebelde, de Moris y Pajarito Zaguri, y en el B No finjas más, de Javier Martínez.

Como la compañía había sido clara en que no iba a poner un peso para la promoción del trabajo -cuenta Hidalgo Starosta en su “Historias del Rock Nacional”-, Moris y Pajarito se encargaron de difundirlo a través de dos acciones que se convertirían en leyenda: La primera, tocar el tema en la caja de una camioneta en el centro de Buenos Aires; la segunda, bañarse junto con unas chicas en una fuente frente a la boite Mau Mau, en pleno Barrio Norte. El espectáculo fue montado por Pajarito en connivencia con Ricardo García (prominente empresario mediático que creara el diario Crónica tres años antes), quien les prometió darles la tapa de la revista Así siempre y cuando Boca no ganase. Al día siguiente Boca perdió y Los Beatniks salieron en la portada de la Así junto con las chicas, que tenían tapados sus corpiños por sendas franjas que las hacían parecer desnudas bajo el trazo del censor. La revista fue retirada de la circulación por los esbirros de Onganía. El simple de Los Beatniks fue presentado en La Cueva.

Recuerda Pipo Lernoud: “En la presentación del disco, yo leí una especie de manifiesto explicando que había un cambio en el mundo y que venían las nuevas generaciones agitando las banderas del pacifismo y que había que parar el armamentismo y ocuparse de la gente que tenía hambre. Me mandé un manifiesto largo, y como al final dije: ‘Y aquí están Los Beatniks, que son los líderes de esta cosa’, algo así, y ellos contaron cuatro y largaron con Rebelde”. A pesar de las movidas publicitarias ideadas por Moris y, en particular, por Pajarito, que por aquella época se lucía tocando su guitarra desenchufada, el simple llegó a vender sólo 200 copias de las 600 que se habían impreso. Tras un breve ciclo de actuaciones en el Teatro El Altillo de Florida al 600, Los Beatniks se disolvieron. La separación obedeció a dos razones principales: Por un lado, su contrato con la discográfica fue rescindido: Horacio Martínez, allegado al grupo y luego representante de Los Gatos, dijo: “Para lanzar el simple hicimos un escándalo publicitario tan grande que creo que de alguna manera la compañía se asustó. Me acuerdo que salimos en una revista que estaba de moda en ese momento, en una nota titulada ‘Dolce vita en Barrio Norte’. Queríamos que el disco se escuchara y también llamar la atención de la compañía. Y llamamos tanto la atención que nos dieron la salida…”. Por el otro, lo más importante: Moris decidió comenzar su carrera solista, cansado de las discusiones al interior del grupo, caracterizadas por la tensión con los otros músicos, que no valoraban el trabajo de Zaguri; quien si bien no tocaba correctamente la guitarra cumplía un rol de ideólogo y difusor, y, amén de su carisma sobre el escenario, se ganaba su lugar a base de “prepotencia de trabajo”, como él mismo explicaría más tarde citando a Roberto Arlt”.

Hoy, a una parva de años de aquellos tiempos, la Legislatura de Villa Gesell declara “de Interés Cultural” el espacio físico donde funcionó “Juan Sebastián Bar” donde un grupo de jóvenes cambiaron para siempre lo que los futuros jóvenes del país escucharían.

En tanto, un Moris vigente, de gira con su hijo presentando su nuevo material, y que acaban de brindar un show de lujo en el CCK, recuerda la mano que les dio Sandro y agradece aquellos tiempos.

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s