Científicos españoles logran que una mujer ciega distinga formas y letras con un implante cerebral

El resultado del experimento, inédito en el mundo, es fruto de la conexión entre unas gafas que ejercen de retina artificial y un implante con un centenar de electrodos en la región del cerebro encargada de la visión. La mujer, de 57 años y ciega desde hace 16, ha sido capaz de reconocer letras del alfabeto y hasta jugar al ‘comecocos’.

Un equipo de neurocientíficos de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche ha concluido de manera exitosa una investigación pionera iniciada en otoño de 2018, cuando a Bernardeta Gómez, de 57 años de edad y ciega desde hace 16 debido a una septicemia, le fue implantada en la corteza cerebral una placa diseñada por el grupo de Neuroingeniería Biomédica de la UMH, que dirige Eduardo Fernández.

La placa, un cuadrilátero de 4 mm de lado, es en realidad un chip que aloja 96 microelectrodos intracorticales y transforma en imágenes los impulsos eléctricos que le llegan a través de unas gafas especiales que hacen la función de la retina. Es decir, las gafas, que cuentan con un sensor de imagen similar al de las cámaras fotográficas, captan las señales luminosas del campo visual, envían la información en forma de señal eléctrica y el cerebro, con la ayuda del implante, la transforma en imágenes. La técnica de los implantes cerebrales no es nueva, pues se viene utilizando en personas con parálisis y en la propia UMH ya los habían implantado en primates, pero la novedad radica en que estos microelectrodos recogen la respuesta neuronal.

El resultado del experimento, de seis meses de duración y publicado ya en The Journal of Clinical Investigation, es que tras un proceso de aprendizaje la persona invidente ha podido reconocer con precisión distintos patrones de formas, también letras, e incluso jugar a una variante del popular videojuego ‘comecocos’ y a otro basado en la serie de dibujos animados Los Simpson, ambos especialmente creados por el equipo de investigadores.

Una vía muy prometedora

El director de la investigación, Eduardo Fernández, resalta también la seguridad del dispositivo. Gracias a que la cantidad de corriente eléctrica utilizada para inducir las percepciones visuales es mínima, el implante no afecta la función de la corteza cerebral ni la de las neuronas próximas.

El estudio está proporcionando información muy valiosa para el ulterior desarrollo de neuroprótesis visuales, que en el futuro podrán ayudar a las personas invidentes a mejorar su movilidad, ya que podrán ser capaces de percibir el entorno y orientarse en él. Aunque las perspectivas son muy prometedoras, el éxito del actual dispositivo es temporal; una vez se desenchufó de la corriente, Bernardeta Gómez volvió a padecer ceguera total. Los científicos continúan recopilando datos sobre las consecuencias de transmitir y recibir los impulsos eléctricos de forma inalámbrica.

El equipo investigador ha contado con colaboradores de EEUU y en la UMH prosiguen recabando solicitudes internacionales de voluntarios para experimentación, que deben ser conscientes de la inconveniencia de crearse falsas expectativas y tener presente que la recuperación limitada de una visión parcial por el momento es temporal. En próximos experimentos, los investigadores confían en poder utilizar un codificador de imágenes más sofisticado y capaz de estimular un mayor número de microelectrodos, para así reproducir imágenes visuales más complejas (Agencia Sputnik).

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