Crónica de la endoprivatización educativa anunciada

No puede haber sorpresa cuando las fundaciones y ong empresariales gobiernan, la lógica indica que también den clase.

Por Darío Balvidares para Tramas

En un comunicado del ministerio de educación porteño se anuncia que la educación financiera será parte de la currícula para los alumnos del último año: “A partir del 2022 los chicos del último año de secundaria van a contar con 30 horas cátedra de educación financiera y otras aptitudes para la empleabilidad: orientación vocacional, cómo armar un currículum, cómo manejarse en una entrevista laboral. Esto se suma al plan para desarrollar habilidades blandas y a las 120 horas de prácticas educativas en ámbitos laborales”.

Lo extraño es que algunos medios se sorprendan por la noticia, cuando el proceso de endoprivatización de la educación es una constante en los últimos 30 años, cuando la propia ley de educación nacional habilita la participación de las organizaciones de la sociedad civil en educación, que no son más que fundaciones corporativas.

Cuando el Informe Faure de la UNESCO desde 1972 lo recomienda o el otro famoso documento al que también Argentina adhirió y también de la misma entidad internacional, “La educación encierra un tesoro”, conocido como Informe Delors (1993). Y más recientemente  en la saga de “Los futuros de la educación”, el Informe “Aprender a convertirse”, otro texto fundacional de la ecléctica comisión internacional productora de informes,  donde los rasgos endoprivatizadores ni siquiera intentan ocultarse. Dice el propio documento: “se necesita un cambio radical en el diseño de los sistemas educativos, la organización de las escuelas y otras instituciones docentes y los enfoques curriculares y pedagógico”. Toda una declaración de “verdad” sobre la transformación de los sistemas educativos, como  ya adelantáramos en tramas hace un mes.

Sin embargo la noticia parece ser cuando el gobierno PRO de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realiza este tipo de anuncios, siendo que el gobierno PRO es una ONG y funciona como tal. La mayor parte de los miembros del gobierno fueron antes integrantes de la fundación Sophia, sostenida por la banca y la corporación empresaria internacional. El propio jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, fue director de la fundación, en la que también estaban, Soledad Acuña, Gabriel Sánchez Zinny, Max Gulmanelli, el ex ministro Esteban Bullrich;  Mercedes Miguel, exdirectora de planeamiento educativo en la Ciudad (2010-2015), además de co-fundadora de la fundación “Enseña por Argentina” (2009) junto a Oscar Ghillione, quien es actual funcionario de educación en CABA y lo fue en el ministerio de educación nacional durante el macrismo. Recordemos que “Enseña por Argentina” es una subsidiaria de “Teach For America” e integra la red “Teach for All” de la americanísima Wendy Kopp, premiada por la revista de millonarios, Forbes.  

Podríamos seguir con una lista interminable de nombres y fundaciones, que parece que hacen ruido cuando pertenecen a gobiernos neoliberales explícitos.

Pero no hacen ruido cuando los sesgos políticos neoliberales se enmascaran detrás de un discurso nac&pop.

Justamente es ese mismo artículo de tramas, publicábamos que una escuela santafecina ganó un millón de pesos del premio a la Innovación Educativa “Reimaginando la Escuela”,  que otorga Fundaciones Grupo Petersen, en este caso la Fundación Banco Santa Fe, que pertenece al grupo, junto al Banco Santa Cruz; Banco de San Juan y Banco de Entre Ríos (y algunas empresas más del holding).

Pero la historia no termina ni empieza en un puñado de pesos, el tema es que la Nación permite y alimenta las intromisiones empresariales, al igual que los gobiernos provinciales.

El avance endoprivatizador con sesgo tercerizador del rol del Estado es una política que no sólo es privilegio de los neoliberales, sino que los neoliberales pueden continuar un proceso privatizador porque las políticas macro así lo ameritan cunado se desprenden de gobiernos pretendidamente, aunque ineficazmente, progresistas.

Que Nicolás Trotta, ex ministro de educación del actual oficialismo, haya tenido ese cargo proviniendo de una fundación como lo es el Grupo Octubre y siendo rector de una universidad privada, también explica la gestualidad del gobierno de Alberto Fernández, respecto del modelo y paradigma a seguir. Recordemos que uno de los primeros actos como ministro de Trotta fue hacer un convenio con la fundación Open Society del especulador financiero George Soros.

Pero no fue todo, en diciembre de 2020 el entonces ministro Trotta se mostraba en un zoom junto a directivos de la multinacional de la burbujeante bebida,  promocionando y celebrando el proyecto ProgramON, llevado a cabo por Coca-Cola junto a la ong, chicos.net, para capacitar a jóvenes de 17 a 24 años, que estén cursando el último año del secundario, en las “habilidades del siglo XXI”. Como también dejábamos consignado en  “De la burbuja escolar al burbujeante refresco educativo. En este caso puntual de Coca – Cola en su maridaje con chicos.net, siendo esta última aliada de Disney, con el programa Disney TinkerLab, que ofrece modelos de aprendizaje para “aprender a aprender para toda la vida: alfabetización digital, colaboración, creatividad, pensamiento crítico y comunicación”,  la parte del relato colonial con que nos persiguen desde los 90. Algo así como seguir las “recetas” del FMI para “tener crecimiento económico”, mientras le pagamos la usura y se genera más pobreza y desigualdad.

Ninguna diferencia con los anuncios que hace en la Ciudad de Buenos Aires la ministra porteña, ex grupo Sophia, Soledad Acuña: “Queremos darles a los estudiantes las experiencias y los conocimientos necesarios para que puedan adaptarse rápida y eficazmente al esquema laboral”.

Empresas líderes del sector fintech tales como Ualá, Mercado Libre, la Cámara de Fintech de Argentina, Mujer Financiera, Ripio, Balanz,  Afluenta  y Poincenot, acompañan la iniciativa y suman su experiencia para la priorización de contenidos”, continúa el comunicado del ministerio de ¿educación? porteño, para terminar con que “ya son más de 265 empresas que apuestan al desarrollo personal y profesional de los estudiantes de la Ciudad”.

Esto no empezó ni hoy, ni hace unos días, ni hace unos años, es una política de Estado desde hace por lo menos 30 años, que va avanzando y se va consolidando a espaldas de la docencia y a su pesar.

Lo preocupante, además del adiestramiento que  las empresas y fundaciones corporativas realizan con sus programas que conocemos desde los 90 con la Junior Achievement, emprendedoramente neoliberales, es el modelo que sustentan. Lejos de ser pensado como educativo, son pensados como modelos de aprendizaje, que se imponen a nivel global y en especial para Latinoamérica. Un modelo estandarizado, vaciado de contenido, pletórico de habilidades y paulatinamente tercerizado, son los caminos de los procesos privatizadores del sistema, de la mano de la pedagogía de la colonialidad del poder, regidos por la razón instrumental.

Los tiempos se acortan y como venimos diciendo desde hace muchísimos años es hora de descolonizar la educación; recuperar los saberes se hace más que indispensable y ese sería un buen punto junto a la renacionalización del sistema con un consejo de educación construido desde abajo, desde la propia estructura pública.

Romper el paradigma de la estandarización privatista es tan urgente como desburocratizar los sindicatos que han consentido la intromisión de la empresa privada en las escuelas, en las capacitaciones docentes y de directivos; todas formas larvadas de los procesos de colonialidad, que fueron poniendo a las escuelas y universidades al servicio de los intereses empresariales.

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