Resuelven el misterio de la extraña daga ‘extraterrestre’ de Tutankamón

Uno de los elementos más misteriosos hallados en la tumba del joven Faraón, en el Valle de los Reyes, es una daga realizada con material meteorítico. El misterio sobre su origen y realización se conoce ahora gracias a una esclarecedora investigación.

Por Alcides Blanco para Noticias La Insuperable

Célebre fotografía que muestra a Howard Carter con un ayudante egipcio durante la inspección del sarcófago de Tutankamón. Fotografía tomada por Harry Burton en octubre de 1925.
Foto: Griffith Institute, University of Oxford, coloreada por Dynamichrome

En 1923, el descubrimiento de la tumba de un faraón egipcio causó revuelo mundial debido a su excelente estado de conservación y a que había atravesado los siglos sin sufrir los saqueos: enterrada debajo de un asentamiento de viviendas en el Valle de los Reyes, la tumba de Tutankamón, que catapultó al faraón a una fama internacional no coincidente con su breve reinado, además de despertar un interés inusitado en Occidente por la egiptología, mientras las más de 5,000 piezas descubiertas en su interior permitieron saber más sobre las técnicas de orfebrería de la época de su breve reinado.

Entronizado con apenas nueve años, el clero de Amón quiso convertirlo en el símbolo de la restauración de los antiguos dioses después del monoteísmo del “hereje” Akenatón. Reinó durante una década, muriendo alrededor de los 20 años en circunstancias que siguen siendo objeto de debate, y fue enterrado en un discreto hipogeo en el Valle de los Reyes. Allí quedaría en el olvido durante más de 3.000 años hasta que el arqueólogo Howard Carter abrió la pared de su tumba.

La pieza más famosa, por excelencia, fue su bella máscara funeraria bañada en oro y con incrustaciones de piedras semipreciosas. Pero, por otro lado, una de las piezas halladas en el interior del recinto causó intriga y revuelo: la daga. Era ésta un arma blanca creada a partir de una lámina fina de hierro, con una empuñadura de oro cuyos acabados dan cuenta de un dominio inédito para la técnica de la época.

En el siglo XIV a.C., cuando gobernó Tutankamón, aún no se conocían las técnicas para calentar el hierro hasta lograr su fundición, mientras que el rastro más antiguo de fundiciones de este metal no aparece hasta el siglo VI a.C. en Egipto. De ahí que durante décadas, los arqueólogos sugirieran –sin evidencia concluyente– que el hierro de la daga no era nativo de la Tierra, sino que tenía un origen extraterrestre.

Hace pocos años, un análisis de rayos X confirmó que el material de la daga proviene de un meteorito. Ahora, un nuevo estudio del Instituto de Tecnología de Chiba, en Japón, analizó la composición química del arma tras distintas visitas al Museo Egipcio de El Cairo en febrero de 2020 y concluyó que no fue elaborada en Egipto.

Apoyada en una de las piernas del faraón y dentro el envoltorio, la daga parecía ser una de sus posesiones más importantes. Mide casi 35 centímetros de longitud y su hoja de hierro contiene un 11% de níquel y un 0,6% de cobalto, materiales de origen meteorítico.

Análisis químicos que se hicieron sobre la daga permitieron inferir que se fabricó a baja temperatura y posiblemente fue un regalo llegado desde un rey de Anatolia, en la actual Turquía. Takafumi Matsui, de la Universidad de Chiba en Japón, fue quien dirigió el estudio sobre esta misteriosa daga.

La investigación, titulada «La fabricación y el origen de la daga de hierro meteorítico de Tutankamón» fue publicada en la revista Meteorics & Planetary Science, y logró identificar que la distribución de níquel en la superficie de la daga se calentó a baja temperatura, es decir a más de 800 grados y a menos de 950. La presencia de cierto patrón estructural del níquel sugiere que el meteorito del que procedía el hierro con el que se forjó la hoja pertenecía a un grupo de meteoritos férricos conocido como octaedritas. En el análisis también se ha documentado la presencia de azufre, zinc y cloro.

a, b) Fotografías de la daga de Tutankamón tomadas en el Museo Egipcio de El Cairo el 9 de febrero de 2020. a) Un lado de la daga y (b) el otro lado. Consta de una hoja de hierro metálico de doble filo y una empuñadura realizada principalmente en oro. La longitud de la daga es de ~35,2 cm (~21,8 cm para la hoja y ~13,4 cm para la empuñadura) y la de la vaina es de ~22,5 cm. El grosor de la cuchilla disminuye a lo ancho desde el centro (~2 mm) hacia los bordes (<1 mm). c) Fotografía de la daga de Tutankamón en el momento del descubrimiento de 1925. Esta fotografía fue tomada por Harry Burton. Reproducido con permiso del Instituto Griffith, Universidad de Oxford. Esta imagen muestra el mismo lado que (a) de la imagen de 2020. d) Fotografía de una porción ampliada de un lado (a) de la hoja con una grieta prominente. Los rasguños finos se orientan a lo largo de la hoja y algunos se orientan a lo ancho de la hoja. Tenga en cuenta que falta una mayor corrosión de la hoja después del descubrimiento en 1925, comparando la imagen de 2020 (a) con la imagen de 1925 (c). e) Fotografía de una porción ampliada de un lado (a) de la hoja con manchas oscuras.

Los investigadores también descubrieron que la daga tenía presencia de restos de yeso que fue usado como material para fijar los elementos decorativos de la empuñadura, una técnica que era desconocida en Egipto en tiempos de Tutankamón. Este detalle para nada menor es que ha permitido afirmar que esta magnífica arma tiene con toda probabilidad un origen extranjero.

a) Fotografía de la empuñadura de oro de la daga de hierro (panel superior) y la vaina de oro asociada (panel inferior). Imágenes ampliadas de áreas sombreadas de la empuñadura de oro (b) y la vaina de oro (c) de (a). Los puntos analíticos de los análisis semicuantitativos se muestran con círculos rojos.

Otro detalle relevante de la investigación es el que permitió inferir su origen. Para ello, los investigadores rastrearon la correspondencia diplomática de la época, que se conoce como «cartas de Amarna«, un archivo de tablillas de arcilla descubierto en la ciudad de Amarna, la capital fundada por el faraón Akhenatón (1353-1336 antes de Cristo). Esta correspondencia contiene algunas misivas enviadas por monarcas extranjeros vasallos a Amenhotep III (1390-1353 antes de Cristo) y a su hijo Akhenatón.

Cartas de Amarna

En una de las «cartas de Amarna» se menciona una daga de hierro que Amenhotep III, el abuelo de Tutankamón, recibió como regalo del rey Tushratta de Mitanni.

Tushratta fue el noveno rey de Mitanni (antiguo reino ubicado en el norte de la actual Siria, también conocido como Naharina), el cual reinó de 1380 a 1350 a. C., aproximadamente.

Esa daga habría pasado entonces dos generaciones hasta el faraón niño. Por su parte, el uso de yeso de cal ya prevalecían en la región de Mittanni y la región hitita en ese momento. La alta calidad del cuchillo permite establecer que la habilidad para trabajar el hierro de meteorito estaba ya bien establecida para esa época.

Tutankamon fue faraón desde los 9 años, y sufría una discapacidad física por una deformidad en su pie izquierdo junto a una osteonecrosis que le obligaron a apoyarse en bastones, varios de los cuales fueron hallados en su tumba. También tenía otros problemas de salud como escoliosis y había contraído malaria, patologías que pudieron causar su prematuro fallecimiento poco antes de sus 20 años de edad.

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