Murió Raúl Aceituno, ex miembro de la Triple A condenado por delitos de lesa humanidad

El juicio que lo había declarado culpable finalizó en agosto del año pasado.

En agosto del año pasado el Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca condenó a cuatro ex miembros de la Triple A por crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1974 y 1975. Juan Carlos Curzio, Héctor Angel Forcelli y Osvaldo Pallero fueron sentenciados a cumplir una pena de 10 años de cárcel por haber sido hallados culpables del delito de asociación ilícita. Para Raúl Roberto Aceituno, la condena fue a prisión perpetua: además de confirmar que integró la Triple A, el TOF lo halló responsable del asesinato del estudiante y militante estudiantil David Hover “Watu” Cilleruelo.

Este fin de semana, Aceituno encontró la muerte, falleciendo el sábado a los 71 años de edad. Padecía de un cuadro oncológico grave y por esa razón cumplía prisión domiciliaria en Ingeniero White.

Su condena, considerada «absolutamente histórica» por la agrupación HIJOS fue unánime por parte de los jueces Roberto Daniel Amábile, Pablo Díaz Lacava y Marcos Aguerrido; luego de considerar los crímenes evaluados durante el debate como delitos de lesa humanidad, los jueces informaron las condenas para Curzio, Forcelli, Pallero y Aceituno, quienes fueron parte de la patota paraestatal que, desde el área de “Seguridad y Vigilancia” de la Universidad Nacional del Sur, donde estaban contratados, amedrentaron, persiguieron y asesinaron militantes entre 1974 y 1975: la versión bahiense de la Triple A.

Aceituno, durante el juicio, fue el único identificado como coautor del homicidio de “Watu” Cilleruelo, estudiante de la UNS y militante. El 3 de abril de 1975, en un pasillo de la UNS, la patota de «seguridad y vigilancia» asesinó frente a decenas de estudiantes a David Cilleruelo, secretario de la Federación Universidad del Sur y militante de la Federación Juvenil Comunista. Aceituno fue el único integrante de esa patota que quedó vivo. Jorge Oscar Argibay, el autor directo, ya había fallecido.

1 Comment

  1. Una pena. Debió vivir un tiempo más largo sin ver la luz del día, totalmente aislado, ( tal como el asesino de la AAA en la peli «El secreto de sus ojos»), sin infligirle ningún tipo de tortura como bien supo este despreciable ser supo administrar. La muerte algo temprana a veces también libera. Una pena…

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