Del abrazo al garrote: Jorge Macri saludó los festejos por la Selección y horas después mandó a la Policía a reprimir

Mientras miles de argentinos celebraban el triunfo de la Selección sobre Suiza y el pase a las semifinales del Mundial 2026, la noche terminó con un fuerte operativo policial en el Obelisco. Hubo heridos, detenidos y una nueva polémica por la respuesta del Gobierno porteño frente a una concentración popular.

Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

La clasificación de la Selección Argentina a las semifinales del Mundial 2026, luego del 3 a 1 frente a Suiza, volvió a convertir al Obelisco en el escenario natural de los festejos populares. Como ocurre desde hace décadas, miles de personas se acercaron espontáneamente para celebrar un nuevo triunfo del equipo de Lionel Scaloni.

Sin embargo, lo que comenzó como una fiesta terminó envuelto en gases, corridas, balas de goma y detenciones. La Policía de la Ciudad, bajo la órbita del jefe de Gobierno Jorge Macri, desplegó un importante operativo para desalojar la zona, generando escenas de tensión que rápidamente se viralizaron en redes sociales.

Una celebración que terminó con represión

Las imágenes difundidas por distintos medios y por los propios asistentes muestran a efectivos avanzando sobre grupos de hinchas en las inmediaciones del Obelisco. El operativo incluyó motos, camiones hidrantes y un importante despliegue de personal para dispersar la concentración cuando todavía continuaban los festejos por el pase argentino a la próxima instancia del Mundial.

De acuerdo con la información difundida tras los incidentes, el saldo fue de 21 personas heridas y 19 detenidas, mientras la circulación quedó completamente interrumpida durante varios minutos.

Desde el Ministerio de Seguridad porteño justificaron el procedimiento señalando que se habían registrado robos, consumo de alcohol y agresiones contra el personal policial. Según la versión oficial, algunos manifestantes arrojaron piedras y botellas, lo que motivó la intervención de las fuerzas de seguridad.

La contradicción que encendió las críticas

La represión generó cuestionamientos porque se produjo pocas horas después de que el propio Jorge Macri saludara públicamente la concentración de hinchas y celebrara el entusiasmo generado por la clasificación de la Selección.

Para numerosos usuarios en redes sociales, organismos y dirigentes políticos, la imagen resultó contradictoria: mientras desde el discurso oficial se exaltaba la alegría por el triunfo argentino, en la práctica la respuesta estatal fue un fuerte operativo para desalojar a quienes habían salido a festejar.

Los videos registrados desde distintos ángulos muestran corridas, disparos de postas de goma y el avance de efectivos sobre grupos de personas que intentaban retirarse del lugar. Las imágenes circularon masivamente durante la madrugada y reabrieron el debate sobre la utilización de la fuerza en manifestaciones y concentraciones populares.

Un nuevo episodio en una política de seguridad cada vez más cuestionada

El operativo se suma a una serie de intervenciones policiales impulsadas por la administración porteña en distintas movilizaciones durante los últimos meses, en un contexto en el que la estrategia de seguridad del Gobierno de la Ciudad aparece cada vez más alineada con el endurecimiento promovido desde la administración nacional.

Mientras Argentina celebraba una clasificación histórica rumbo a las semifinales del Mundial, la postal que terminó recorriendo el país no fue únicamente la de las banderas celestes y blancas flameando frente al Obelisco. También quedaron registradas las imágenes de una noche en la que los festejos populares concluyeron con sirenas, corridas y detenciones, alimentando una nueva controversia sobre los límites de la actuación policial frente a concentraciones masivas.


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