Colapinto dejó de pedir permiso: otras escuderías fueron a buscar al argentino antes de su renovación

Franco Colapinto continuará en Alpine durante 2027, pero detrás de la renovación apareció un dato que modifica la dimensión de la noticia: otros equipos de la Fórmula 1 habrían intentado contratarlo antes de que el argentino cerrara su continuidad con la escudería francesa. El dato confirma que aquel piloto que hace apenas dos años luchaba por conseguir una oportunidad definitiva ya comenzó a convertirse en una pieza codiciada dentro del mercado más exclusivo del automovilismo mundial.

Por Ignacio Elfratini para NLI

La renovación de Franco Colapinto con Alpine para la temporada 2027 podía analizarse inicialmente como la consecuencia lógica de una temporada en crecimiento, del respaldo de Flavio Briatore y de una escudería que decidió darle continuidad a una dupla que comenzó a mostrar señales de estabilidad. Sin embargo, una revelación conocida después del anuncio agregó un elemento mucho más interesante: Colapinto no habría llegado a la negociación sin alternativas, sino que otras escuderías de Fórmula 1 se comunicaron con su entorno e incluso directamente con él para conocer su situación contractual. La información fue aportada por el periodista Juan Fossaroli, quien aseguró que puede dar fe de esos contactos y afirmó que hasta un jefe de equipo escribió personalmente al piloto argentino antes de que quedara sellada su continuidad con Alpine.

El dato resulta especialmente significativo porque permite medir la transformación que experimentó Colapinto dentro del paddock desde su desembarco inesperado en Williams durante 2024. Entonces era una incógnita que había recibido nueve Grandes Premios para demostrar si podía competir en la categoría; después atravesó el complejo proceso de convertirse en reserva de Alpine, reemplazar a Jack Doohan durante 2025 y pelear finalmente por un asiento estable. Dos temporadas después, la situación parece haberse invertido: ya no es solamente Colapinto quien necesita encontrar una butaca en Fórmula 1, sino que comienzan a existir estructuras interesadas en conocer cuáles son las posibilidades de contratarlo. Esa diferencia puede parecer pequeña desde afuera, pero en el ecosistema cerrado de la máxima categoría representa uno de los cambios más importantes que puede atravesar la carrera de un piloto.

Del asiento en discusión al piloto buscado

Fossaroli fue particularmente enfático al separar el fenómeno mediático que rodea al argentino de las razones estrictamente deportivas que explican su continuidad. “El talento, dejémoslo de lado, porque sabemos que lo tiene”, sostuvo el periodista, quien remarcó que ninguna personalidad carismática alcanza por sí sola para permanecer en Fórmula 1. Según su análisis, Colapinto consiguió respaldar con resultados aquello que había mostrado inicialmente como potencial y terminó construyendo una posición mucho más sólida dentro de la categoría. La declaración adquiere mayor peso cuando se observa que el argentino acumuló 19 puntos en seis Grandes Premios puntuables durante la temporada 2026, mientras Alpine alcanzó el sexto puesto del campeonato de equipos antes de anunciar oficialmente su renovación.

La propia Fórmula 1 destacó, al analizar el nuevo contrato, que Colapinto elevó considerablemente su nivel durante 2026 después de atravesar momentos difíciles durante su primera etapa en Alpine. Incluso Briatore había reconocido previamente que el argentino llegó a sentirse “perdido” antes de recuperar confianza, madurar como piloto y transformarse, según la evaluación interna del equipo, en un corredor diferente. Esa evolución explica mucho mejor la renovación que cualquier lectura vinculada exclusivamente con los patrocinadores argentinos, el atractivo comercial del piloto o la extraordinaria movilización de público que produce cada vez que compite. El respaldo comercial existe y tiene importancia en un negocio como la Fórmula 1, pero difícilmente un jefe de equipo rival se comunique directamente con un piloto simplemente porque vende camisetas.

Allí aparece probablemente el aspecto más revelador de la versión conocida durante las últimas horas. Fossaroli aseguró que Colapinto “es un piloto que quieren otros equipos” y agregó que puede confirmar que recibió llamados, incluyendo el mensaje directo de un jefe de escudería. No trascendió qué estructuras realizaron esos movimientos y sería irresponsable transformar esa ausencia de nombres en una carrera de especulaciones, pero el dato resulta igualmente relevante porque demuestra que el argentino comenzó a existir dentro del mercado real de pilotos, aquel que se desarrolla mucho antes de que los contratos sean anunciados públicamente y en el que las conversaciones preliminares sirven para conocer disponibilidades, cláusulas y posibilidades futuras.

Briatore cerró la puerta antes de que alguien pudiera llevárselo

También ayuda a comprender por qué Alpine decidió resolver la continuidad cuando todavía quedaban meses de temporada por delante. Briatore aseguró, después de anunciar el acuerdo, que la estabilidad de la formación era importante para el proyecto y confirmó que Colapinto seguirá acompañando a Pierre Gasly, cuyo vínculo con la estructura francesa se extiende al menos hasta finales de 2028. La decisión permite a Alpine ingresar en 2027 sin abrir nuevamente una competencia interna por el segundo asiento y concentrar buena parte de sus esfuerzos en aquello que el propio dirigente italiano reconoce como prioridad absoluta: construir un automóvil capaz de competir adelante.

Pero las palabras de Fossaroli agregaron otra interpretación posible. Según el periodista, Briatore nunca quiso que Colapinto abandonara Alpine, una afirmación que permite entender la renovación también como una operación defensiva frente al creciente interés del mercado. La Fórmula 1 atraviesa actualmente una etapa en la que numerosas escuderías han comenzado a blindar anticipadamente a sus figuras: McLaren aseguró la continuidad de Lando Norris por varios años, Red Bull hizo lo propio con Max Verstappen y varias estructuras ya tienen prácticamente cerrada su alineación para 2027. Dentro de ese escenario, permitir que un piloto joven, competitivo y todavía con margen de desarrollo ingresara libremente al mercado habría significado para Alpine asumir un riesgo innecesario.

Colapinto, además, tiene apenas 23 años, una característica nada menor en una categoría donde los proyectos deportivos suelen construirse pensando en ciclos largos. Su renovación hasta 2027 no significa que haya alcanzado el destino definitivo de su trayectoria ni garantiza que Alpine vaya a transformarse inmediatamente en una estructura capaz de pelear victorias, pero le entrega algo que durante buena parte de sus primeros años en Europa parecía extraordinariamente difícil de conseguir: continuidad. Puede preparar una temporada sabiendo dónde correrá, desarrollar el monoplaza junto al equipo y dejar de competir cada fin de semana bajo la presión adicional de demostrar que merece conservar su asiento.

El verdadero salto de Colapinto

Durante mucho tiempo, cada carrera del argentino fue interpretada en términos de supervivencia: qué necesitaba hacer para quedarse, cuánto debía acercarse a su compañero, qué resultados garantizarían su continuidad y qué ocurriría si aparecía otro piloto con mayor respaldo económico o político dentro de una escudería. Esa etapa parece comenzar a quedar atrás. Colapinto continúa teniendo que demostrar su rendimiento —como todos los pilotos de Fórmula 1—, pero su nombre ya empezó a circular por razones diferentes: no solamente porque necesita un equipo, sino porque hay equipos que aparentemente comenzaron a necesitar saber si podían contar con él.

Esa es, probablemente, la verdadera dimensión de la noticia. Alpine confirmó oficialmente que Colapinto seguirá junto a Gasly durante 2027 y la Fórmula 1 respaldó la decisión señalando la evolución deportiva que mostró durante esta temporada. Las conversaciones reveladas posteriormente no permiten saber dónde podría haber terminado el argentino ni siquiera si existieron ofertas formales, pero constituyen una señal difícil de ignorar: el paddock comenzó a mirar a Colapinto como algo más que una aparición simpática, una oportunidad comercial o el representante de un mercado apasionado por el automovilismo.

Hace apenas dos años, Argentina esperaba cada carrera preguntándose cuánto tiempo más podría durar aquella oportunidad inesperada que Williams le había concedido. Hoy la pregunta empieza a ser otra: hasta dónde puede llegar un piloto que ya consiguió permanecer en la Fórmula 1 y que, según quienes conocen de cerca los movimientos del paddock, comenzó incluso a recibir llamados desde otras escuderías. Colapinto todavía tiene muchísimo por demostrar, pero logró superar quizás la frontera más difícil de todas: dejó de ser únicamente el argentino que buscaba desesperadamente una butaca y empezó a convertirse en un piloto que otros equipos miran cuando necesitan ocupar una.


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