
Los querían para recibir cachetazos pero se negaron a poner la otra mejilla: Paraguay y Marruecos despidieron sin preaviso a Alemania y Países bajos. Dos prepotencias vuelven a casa.
Por Demetrio Infanzón para NLI
Todo parecía ir saliendo a gusto y placer de los infantinos del fútbol: un local en octavos, Canadá, los sudafricanos haciendo las valijas y el asustado Brasil aún en carrera porque la muralla finalmente no le dio resultado a los japoneses que, claro, no son chinos. Pero, sin embargo, la instancia prevista para el floreo de los hijos, la humillación de los entenados y la extensión del business se torció tempranamente.
Se cortó la prepotencia de dos de los que siempre pasan a como dé lugar: paraguayos y marroquíes dijeron basta e inclementes les pararon los pies a teutones y neerlandeses desde los doce pasos. Paraguay tuvo que resistir para llevarse los laureles, pero Marruecos le dio un paseo antológico a la (ex) naranja mecánica, que de milagro -con Bart Verbruggen hecho héroe- aguantó hasta los penales mientras su rival sufría a Sampaio, colegiado impresentable si los hubiera.
La hinchada mexicana desde las tribunas, memoriosa, le recordó a los neerlandeses durante todo el partido la tropelía del árbitro portugués Pedro Proença que los favoreció en 2014: “No era penal” sonó y sonó.

Como dijimos hace poco, solamente sorpresas o batacazos podrían darle un mínimo interés a estos injustificables 16avos. Por suerte ya hubo dos. Ojalá se multipliquen.
Lo cierto es que Paraguay sigue (ver nota) y que tras ganar 3-2 en la serie de penales ante Países Bajos, Marruecos aseguró su paso a octavos de la Copa del Mundo, donde enfrentará a Canadá.
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