La tercera práctica libre del Gran Premio de España tuvo de todo: Kimi Antonelli volvió a ser el más rápido, Ferrari y McLaren quedaron pegados a Mercedes, Lewis Hamilton y Oliver Bearman protagonizaron dos fuertes accidentes y Franco Colapinto cerró una positiva sesión en el undécimo lugar. Con un circuito que prácticamente no perdona errores y muy pocas posibilidades de adelantamiento, la clasificación de Madrid aparece como una batalla en la que cada milésima puede cambiarlo todo.
Por Ignacio Elfratini para NLI

El estreno de la Fórmula 1 en el Madring sigue entregando exactamente lo que prometía: velocidad, incertidumbre y muy poco margen para equivocarse. La tercera y última práctica libre antes de la clasificación terminó con Kimi Antonelli al frente con 1:32.797, seguido por Charles Leclerc a apenas 0,166 segundos. Oscar Piastri quedó tercero y Lando Norris cuarto, mientras que Max Verstappen fue quinto y George Russell sexto. La diferencia entre los principales protagonistas volvió a ser mínima y dejó abierta una clasificación que promete ser particularmente cerrada.
Pero el gran protagonista involuntario de la mañana fue el muro. Lewis Hamilton perdió el control de su Ferrari en la zona final del circuito, golpeó las barreras y provocó la primera bandera roja de la sesión. El accidente llegó cuando el británico venía buscando mejorar su registro y dejó daños importantes en el monoplaza, incluido un neumático delantero pinchado y elementos de la parte frontal. Hamilton, además, intentó regresar por sus propios medios a boxes pese a las indicaciones de Ferrari para que detuviera inmediatamente el auto, una situación que generó críticas dentro del paddock.
La sesión todavía tenía preparada otra interrupción. Oliver Bearman terminó contra las barreras en la parte final del entrenamiento, provocando una segunda bandera roja y prácticamente clausurando la tanda antes de que varios pilotos pudieran completar sus últimos intentos. El Haas sufrió daños importantes y el accidente volvió a poner en evidencia una característica que atraviesa todo este primer fin de semana madrileño: el Madring es rápido, técnico y espectacular, pero también tremendamente castigador.
Colapinto mejora y vuelve a acercarse
En ese escenario complicado, Franco Colapinto consiguió avanzar hasta el 11º puesto, una mejora significativa respecto de las primeras referencias del fin de semana. El argentino terminó por delante de varios pilotos importantes y quedó nuevamente en una zona desde la cual Alpine puede aspirar a meterse en la pelea durante la clasificación. Motorsport.com confirmó el 11º puesto del argentino y destacó que la sesión estuvo marcada por los dos accidentes que provocaron las banderas rojas.
La evolución es especialmente interesante porque el propio Colapinto había terminado el viernes con dudas respecto del comportamiento del Alpine en un circuito completamente nuevo. El piloto argentino había definido al auto como “impredecible y raro”, mientras el equipo todavía buscaba comprender cómo hacer funcionar correctamente los neumáticos y encontrar el equilibrio necesario en un trazado donde cualquier exceso se paga contra el muro.
Ahora la situación parece algo más alentadora. Colapinto no necesitó meterse entre los diez primeros para dejar una señal positiva: consiguió colocar al Alpine dentro de un pelotón extremadamente compacto, algo que puede resultar decisivo en una pista donde adelantar durante la carrera aparece como una tarea casi imposible. Pierre Gasly, compañero del argentino, tampoco quedó lejos de la conversación y el rendimiento del equipo francés abre una pequeña ventana de esperanza para la clasificación.
Una clasificación que puede decidir medio Gran Premio
El problema para todos es que el Madring no se parece a un circuito convencional. Tiene sectores veloces, curvas cerradas, paredes muy próximas y una configuración que deja poco espacio para recuperar posiciones una vez que comienza la carrera. Varios pilotos ya coincidieron en que adelantar será extremadamente difícil, por lo que la posición obtenida esta tarde puede tener un peso enorme el domingo.
Eso transforma la clasificación en una verdadera carrera contra el cronómetro. Mercedes parece tener velocidad, Ferrari está muy cerca, McLaren no se quedó atrás y Verstappen aparece siempre al acecho. Y, detrás de ellos, el pelotón vuelve a comprimirse. La tercera práctica mostró que no existe un dominio aplastante de un solo equipo: Antonelli fue primero, pero Leclerc quedó a menos de dos décimas y los McLaren se instalaron inmediatamente detrás. Incluso Russell, sexto, quedó dentro de un escenario competitivo que puede cambiar por completo cuando los pilotos salgan a buscar el límite con neumáticos nuevos.
Para Colapinto, la misión será todavía más delicada. El argentino llega a esta clasificación después de haber demostrado que puede acercarse al grupo medio-alto cuando el Alpine encuentra una ventana razonable de funcionamiento. Pero el Madring no permite errores: una vuelta arruinada por tráfico, una pequeña pasada de frenada o un contacto con uno de los muros puede significar quedar eliminado en cuestión de segundos.
Y justamente allí aparece una de las claves deportivas del fin de semana. En otros circuitos, un piloto puede cometer un pequeño error durante una vuelta rápida y tener otra oportunidad. En Madrid, esa posibilidad prácticamente desaparece. Los accidentes de Hamilton y Bearman durante la FP3 son el recordatorio más contundente de que la frontera entre una vuelta brillante y un auto destruido es extremadamente delgada.
La Fórmula 1 llega así a una clasificación abierta, con Mercedes como referencia pero sin la comodidad de un dominio absoluto. Antonelli tiene la velocidad, Ferrari está pegada, McLaren respira en la nuca y Verstappen espera su oportunidad. Y un poco más atrás, Colapinto aparece en el lugar 11º, suficientemente cerca como para soñar con avanzar a la Q3 si logra encontrar una vuelta limpia y llevar al Alpine hasta el límite sin cruzarlo.
En un circuito nuevo, rápido y prácticamente sin margen para equivocarse, la pole no será solamente una cuestión de quién tiene el auto más veloz. Será también una cuestión de quién consigue sobrevivir al Madring mientras busca esas últimas milésimas que pueden transformar una clasificación mediocre en una largada privilegiada. Y después de una FP3 interrumpida dos veces por accidentes, queda claro que hoy en Madrid nadie podrá regalar absolutamente nada.
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