Pasó otro jueves negro

Tras la renuncia de Sturzenegger, la conferencia de prensa de Dujovne sembró más inquietudes que tranquilidad. Con un dólar por encima de los 28 pesos, Luis “Toto” Caputo se hará cargo, en comisión, del BCRA.

Resultado de imagen para jueves negro

Por Alejandro Enrique  @ale_enric

Pasó otro día negro tanto para la economía como para el bolsillo de los asalariados: el dólar abrió en alza y cerró muy por encima de los $ 28,00. El “riesgo país” (EMBI+) superó los quinientos puntos básicos, hasta llegar a los 507. Caputo tomará las riendas del Banco Central a partir de hoy. Sturzenegger, a cuarteles de invierno, para cuando se lo necesite. Los ministerios de Hacienda y Fianzas serán de nuevo uno solo.

En simultáneo, ingresó al Congreso el proyecto de Reforma Laboral. Se conocieron, además, los detalles del memorámdum de acuerdo con el FMI, mucho más arduos de lo que el gobierno había anticipado con eufemismos.

En números concretos, las pizarras del Banco de la Nación Argentina cerraron con un dólar a $ 28,20, mientras que la cotización promedio de la City porteña lo hizo a $ 28,43, de acuerdo con información del BCRA. El billete comercializado a través de los homebankins de la banca privada se vendió por encima de esas cifras.

En el mercado mayorista, MULC, llegó a los $ 27,70, lo que representó una suba superior al 6% para la rueda de ayer, del 11% en lo que va de junio y del 48,5% para lo transitado en 2018.

A pesar de los más de u$s 100 mil millones de deuda contraída por la administración macrista y de los u$s 50 mil millones del FMI próximos a engrosarla, las mega y mini corridas se hicieron costumbre en los últimas semanas. Incluso el dólar minorista, sobre el que se enfocan las miradas cotidianas, se incrementó alrededor de un 11% desde que el gobierno anunció el acuerdo con el Fondo.

La presión de los mercados sobre la cotización del billete norteamericano no se redujo con el anuncio que el miércoles difundió el ahora ex Ministerio de Finanzas: su intención de continuar dándole apoyo a la fuga de divisas a través de un programa de venta de hasta 7.500 millones de dólares no generó, por lo visto en la jornada que pasó, reciprocidades significativas. En el mercado de futuros, sin ir más lejos, la posición de agosto (DLR 08/2018) se negoció a $30,15.

Ningún guiño o estímulo parece suficiente para calmar la codicia especulativa. Cualquier cifra de precario equilibrio entre las cotizaciones Ratazzi y Melconián se perfila como verosímil. Los beneficiarios del modelo, en tácita alianza con la finanza más espuria, parecen decididos a presionar hasta que se les transfiera la última gota de los recursos del trabajo y de la riqueza argentinos. El alza del dolar, al fin y al cabo, es la mejor destructora de salarios.

La indescifrable estrategia oficial para estabilizar la economía ─más allá de las claras intenciones de ajuste pauperizante que apuntan a las mayorías vulnerables y a la ansiada reducción de las clases medias─, en consonancia con el errático comportamiento del BCRA, propician un clima de incertidumbre e inminente colapso.

La llegada de Toto Caputo tal vez deje entrever una táctica de transición, auspiciada por la novedad facial, pero difícilmente confiable. El modelo macrista ya no podrá aspirar más que a la sucesión de plazos cortos entre excusa y excusa, entre sobresaltos y paños fríos, incluso en la gestión de BCRA.

Para coronar una jornada tétrica en el plano económico y, sobre todo, para la credibilidad de la narrativa fantástica del cambio, el INDEC dio ayer a conocer el IPC de mayo que, con generosidad todesquiana hacia el modelo, se clavó en 2,1% y arrojó los poco convincentes porcentajes de acumulación, 11,9%, y proyección interanual, 26,3%. La inflación núcleo, hasta hace poco último grito de la moda de analistas “serios”, fue de 2,7%. Para los precios mayoristas, el índice de mayo respecto a abril trepó un 7,5%, cifra que preanuncia su onda expansiva de daños colaterales para el bolsillo ciudadano.

La alegría que produjo el triunfo verde por sobre el pertinaz medievalismo enquistado en el Congreso permitió el camuflaje de algunos conservadores que, seguramente en virtud de la media sanción del proyecto IVE, aprovecharán el fugaz lavado de cara para defender con renovados bríos el ajuste, la tutela del FMI y la extensión de una fiesta de fuga de divisas, especulación y transferencia retrógrada de recursos con inflación sostenida que son, en definitiva, la razón de ser ─e indiscutible auto-estímulo de permanencia─ de la alianza gobernante.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s