El reglamento del saqueo

Por Lic. Alejandro Marcó del Pont

Si existiera un formulario para desfalcar países podríamos encontrarlo en el escritorio de alguno de los funcionarios de cualquiera de los organismos internacionales de préstamo. Sí bien es cierto que esta guía no existe de manera formal, podríamos ensayar organizarla como un manual de procedimientos, diseñado para agrupar los objetivos de política económica expresados en las cartas de intención de diferentes países.

En ellas se podrán encontrar las metas generales de austeridad diseñadas para restablecer los desequilibrios producidos por diferentes yerros económicos, sean estos causados por crisis, activos tóxicos bancarios o simplemente por malas praxis de políticas económicas, derivadas del endeudamiento acelerado y las dificultades financieras.

Por lo general, al menos eso queda expresado en la gráfica que muestra la relación deuda/PBI, la mayoría de las solicitudes de asistencia se deben a problemas financieros, en los cuales, por diferentes motivos, el Estado se responsabilizó de la deuda privada, desordenando las finanzas públicas.

Ante esta polémica decisión gubernamental, donde los Estados no quiebran y los privados sí, se solicita un rescate o ayuda financiera, motivada por la presión ejercida en el “mercado”, dadas las expectativas negativas que aumentan los costos de endeudamiento e imposibilitan el uso de esa vía.

Los organismos internacionales, llámense FMI, Troika, o ambos, recepcionan el pedido y establecen, en caso de aprobar el préstamo (lo que se hace en la mayoría de los casos, por la simple razón que prestar es su negocio), una serie de metas que deben cumplirse para poder encauzar las finanzas y los indicadores económicos. Esta idea aporta certeza y confiabilidad ante los nuevos desafíos que para el Estado producen los futuros compromisos. Resulta obvio, y se concluye que, de no cumplirse las metas pautadas, los desembolsos prometidos no se realizarán.

Lo cierto es que, como veremos, las metas nunca se cumplen, asunto que no parece molestarles a los organismos. De hecho, la infracción podría entenderse como una pieza clave en la lógica de los desembolsos. Cuando no se cumplen las metas establecidas viene un perdón (waiver), posterior a una serie de enfrentamientos simulados que ponen en tela de juicio la capacidad estatal, estresando a la economía y coqueteando con el default, hasta que el desembolso es habilitado, no sin antes profundizar las metas pendientes y futuras. Estas tampoco van a cumplirse en la próxima revisión, y derivarán en otro waiver, que volverá a profundizar las metas, repitiéndose al infinito.

Veamos un ejemplo práctico, Grecia:

Durante 2009 se comienza a ventilar la falsedad de los datos griegos, elaborados por Goldman Sachs para su ingreso a UE, lo que dio lugar a la especulación de su déficit fiscal, que de 12.7% del PBI saltó a un 15.9%.

En el 2010 Grecia pide un rescate por € 110.000 millones, en tres años. Este préstamo tenía 6 tramos y se incumplieron todas las metas fijadas.

La novela de este rescate dura del 10 de mayo del 2010 al 21 de junio del 2011. En ese lapso ingresaron por la Troika a Grecia fondos de los seis tramos por € 64.200 millones, se emitió deuda por € 15.145, de los cuales € 5.525 fueron a tres meses con una tasa media de 4.1% y € 9.620 a seis meses con una tasa media 4.80%.

En los catorce meses se produjeron 11 paros generales, nueve planes de ajuste, nueve reducciones de la calificación de la deuda griega y se contabilizó una fuga de capitales por € 280.000 millones. Por si esto fuera poco, el PBI cayó un 8.5%, la deuda subió del 140% del PBI al 148% y el desempleo pasó del 9 al 12.5%. Las jubilaciones se retrajeron un 24.6%, la edad jubilatoria pasó de 60 a 65 años y la aportes de 30 a 40 años; además, se despidieron 20.000 empleados de 151 empresas estatales y el déficit fiscal para los que fueron hechos los 9 planes de ajuste pasó del 10.5% al 10.6% del PBI. (https://goo.gl/gE1Kso ). Pero esto no obstaculizó que el 21 de junio Grecia recibiera otro rescate por € 109.000 millones.

Cada tramo que se incumplía habilitaba al organismo a ampliar el modelo de ajuste. La misma lógica es para el grupo de países bajo estudio que determinó la metodología del incumplimiento y la profundización de las medidas de ajuste, a las cuales el economista Paul Krugman llamo la “ópera de la austeridad” para el caso de Estonia (https://goo.gl/wz2bej), pero ¿por qué no incluir a Lituania, Letonia, Ucrania, Moldavia, Gracia, España, Irlanda, Portugal, Haití, Egipto, Polonia y Argentina?

Las caída del producto en las ex economías soviéticas es sorprendente, ronda entre el 14 y 20%, lo que eclipsa a Grecia, con la misma lógica de incumplimiento, profundización de políticas de austeridad y perdón, aunque es cierto que algunas resucitaron desde entre los muertos. Lo importante, y sorprendente, es que todas apuntaron sus políticas de austeridad hacia los mismos objetivos: 1) reducción de jubilaciones, pensiones y gastos sociales; 2) flexibilización del mercado laboral, precarización privada y reducción pública, y 3) privatización y sustitución público-privada.

Los números arrojados por estos programas de austeridad son aterradores y van en una sola dirección: la distribución del ingreso. Los países que estuvieron bajo la tutela de políticas de austeridad e incumplimiento de metas deterioran su distribución del ingreso más que los que no estuvieron, con la excepción de Estados Unidos.

Los niveles de desempleo entre personas de 14 a 40 años rondan entre el 25 y el 40% en cualquiera de los países tratados. En seis de los Estados miembro de la UE, que forman parte de nuestro estudio, una quinta parte de la población o más se considera en riesgo de pobreza: Letonia 22.5%; Lituania 22.2%; España 22.1%; Estonia 21.6%; Grecia 21.4%.

Los jubilados de los países de ajuste doblaron la media de riesgo de pobreza de la UE, que es del 13.2%: Lituania 27.6%; Bulgaria 30%; Letonia 36.7%; Estonia 40.1%. Los ucranianos tienen el sueldo mínimo más bajo de la UE, con un 58% de pobres y 48% de los hogares que aun con trabajo no alcanzan a cubrir las necesidades básicas. (https://goo.gl/nUAiHL). Pero los trabajadores en condiciones de riesgo de pobreza son regla en España, Lituania, Grecia, Polonia, e incluso Portugal.

En 2015 se constataron grandes desigualdades en la distribución de la renta, una media ponderada en función de la población conforme las cifras nacionales de cada uno de los Estados miembros de la UE. Es así que el primer 20% de la población (con la mayor renta disponible equivalente) recibió 5,2 veces más que el último 20% (con el menor nivel de renta disponible equivalente). Esta proporción varió considerablemente entre los miembros de la UE en 6,0 o más en Portugal, Estonia, Letonia, Grecia, España, Bulgaria y Lituania, y alcanzó su máximo en el 8,3 en Rumania. Todos con políticas de ajuste dirigidas por organismos internacionales (https://goo.gl/X6bziL).

 

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