El payaso anterior a Bolsonaro

Historia del payaso que fue diputado en Brasil
Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

“¿Usted sabe lo que hace un diputado federal? Yo tampoco lo sé. Vota por mí que te cuento” fue unos de los slogans de campaña de Tiririca. También: “Vote Tiririca, Pior que tá não fica” (Vota por Tiririca. No va a estar peor de lo que está).

Francisco Everardo Oliveira Silva, conocido universalmente como Tiririca, el segundo diputado más votados de la historia de Brasil en las elecciones 2010 con 1.3 millones de votos por San Pablo, es un payaso, humorista, actor y político de profesión, que renovó su banca en 2014 con un millón de votos y no se presentó a las elecciones del 2018 “porque sus colegas le dan vergüenza”.

El payaso utilizó su banca para dejar un discurso a la posteridad, del cual mostramos su video. Después de siete años tomó la palabra, por única y seguramente última vez, ante una cámara vacía. Y si bien no es de nuestro interés la vida del bufón representante de San Pablo, sí lo es aquello que el humorista detectó en el accionar de la Cámara para considerarlo un lugar con buen salario, pero tan abominable que eligió escabullirse por la indecencia que representa.

En nuestro artículo “Todo el fascismo en un solo combo” delineamos algunas suposiciones sobre la exhibición y aceptación del discurso autoritario en Brasil. Describimos varias fuentes como las vertientes que afianzaban esa tendencia. Pero lo que omitimos fue la temporalidad del descontento y el nivel de degradación de la política.

Gran parte de la descomposición se sostenía en los embates mediáticos de la corrupción petista, del sombrío accionar de la Cámara y la estructura política de Brasil. A grado tal de votar alegremente a un humorista acusado de ser analfabeto, lo que desecharía su candidatura, y exponerlo a hacer una prueba de lectura y escritura en el Tribunal Electoral, que, a pesar de los malos resultados, lo habilitó como candidato.

Tiririca es la representación del desprestigio de la clase política brasileña. Él es la concentración de las contradicciones de una democracia tan sorprendente que acciona la votación de cualquier candidato opuesto a lo que estaba en el poder, sin medir las consecuencias de elevar a presidente a Bolsonaro. Pero, como veremos, la lógica del descrédito no es sorprendente, la corrupción y el desatino jugaron a favor del autoritarismo evangélico.

Al payaso le pareció escandaloso el procedimiento de la Cámara, a grado tal de embestir contra sus pares por no asistir a las secciones: sólo tres de los 513 diputados tuvieron asistencia perfecta, dentro de los que se encuentra el humorista. Y afirmaba: “Yo me saco el maquillaje para ingresar al parlamento, ustedes deberían disfrazarse para salir a la calle”.

Es obvio que no estamos defendiendo la gestión parlamentaria de Oliveira Silva, porque no presentó proyecto alguno, votó a favor del impeachment de Dilma Rousseff y a favor de las acusaciones de corrupción del ocupa Temer, y en su discurso final dejó un rosario de agravios a sus pares que resume el cansancio de la sociedad brasileña.

“Sería hipócrita si yo saliese de aquí y no dijese realmente que estoy decepcionado con la política brasileña, decepcionado con muchos de ustedes, muchos” y no es para menos. Cuando presentó su candidatura muchos diputados creyeron que se trataba de una broma, y una de muy mal gusto, por cierto. El payaso tuvo que salir a aclarar que su postulación era cierta.

En el discurso afirmó haber sufrido discriminación de colegas legisladores “con fichas más sucias que palo de gallinero. Tienen más de cinco procesos por desvío de dinero público, y vienen a hablar ¿de qué? Al parecer el humorista contaba con alguna información, o leía la revista Congresso em Focus que exponía que son 404 las acciones penales abiertas (https://goo.gl/nahryd) contra 238 diputados; está claro que muchos tiene más de una causa.

Dos casos sobresalen, por aberrantes, de entre sus camaradas legislativos. Uno es el caso de Eduardo Cunha, ‘arquitecto’ del impeachment a la expresidenta brasileña Dilma ‎Rousseff, y que fue condenado a 24 años y 10 meses de prisión por corrupción.‎ Todos sabían que el líder de la Cámara de Diputados y seguidor evangélico (ídem Bolsonaro) tenía una misión en el juego y lo dejaron terminarla, antes de encarcelarlo. Dios lo necesita y los evangelistas más.

¿Recuerda las razones más inverosímiles para decir “si” al juicio político y sumergir a la democracia brasileña en su peor momento? El 33% lo hizo en nombre de Dios, el 36% de la familia, el 25% por Brasil; uno le dedicó su voto al militar que torturó a Dilma Rousseff (Jair Bolsonaro) y otro lo hizo por el golpe de Estado del ‘64.

Es una extraña coincidencia que un evangélico la destituya y otro sea elegido presidente, sobre todo cuando Dios y la familia representan el 69% según los votos de la cámara. José Steinsleger en el diario La Jornada de México (https://goo.gl/jKqP9t) da una muestra en contrario:

“…por ejemplo, el caso de la evangélico-ecologista de izquierda Marina Silva, miembro de la Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios (iglesia pentecostal). Marina quedó en tercer lugar en los comicios de 2014, con 22 millones de votos (21.3 por ciento). En los comicios recientes, Marina (candidata, ahora, de REDE) había presentado su programa y roto un tabú al proponer, si era elegida, defender una legislación favorable al matrimonio igualitario. Quedó en octavo lugar, y desapareció del mapa electoral con poco más de un millón de votos”.

Pero el caso que se lleva las palmas es el del diputado federal Celso Jacob (PMDB-RJ), que el propio humorista no adivina cómo puede votar en la Cámara de Diputados de día, y volver al Complejo Penitenciario de Papuda a pasar la noche. También deberá permanecer entre rejas, fines de semana, los días feriados cuando el legislativo no sesione, así como durante los días festivos y feriados nacionales.

¿Les parece una ocurrencia del humorista? No, el diputado fue detenido luego de ser condenado a 7 años de prisión por el Supremo Tribunal Federal por falsificación de documento público y por contratar sin licitación (en ese momento era intendente) a una constructora para terminar guarderías.

Sus abogados solicitaron que pudiera trabajar “como diputado”, esto es, votando, a lo que el Tribunal de Ejecuciones Penales (VEP) del Distrito Federal (Brasilia) responsable de la ejecución de la sentencia, accedió (https://goo.gl/NYTt1n).

Si no fuera la trágica verdad, uno no pararía de reírse de semejante ocurrencia y no quisiera imaginar lo que opina el ex presidente Inacio Lula Da Silva. De todas maneras, el payaso parecería ser uno de los más serios exponentes de la Cámara, conjuntamente con el infaltable Celso Jacob, que quizás logra algunos favores o unos pesos por votar alguna ley, quórum va a prestar seguro, si no es así, tendrá que regresar a la prisión.

Y estas payasadas no son ocupadas y diseminadas por la prensa para demostrar lo que la mayoría del pueblo brasileño crea que “Democracia é do caralho!!!

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