Sobre premios y otros asombros

Los premios que entregó FOPEA a periodistas como Claudio Andrade o la DAIA a Adepa “por su activo rol en la defensa de la libertad de expresión” nos recuerdan que saber cómo fue el atentado a la AMIA, cómo fue su encubrimiento o cómo murió Santiago Maldonado carece de importancia. Lo único relevante es lograr que la realidad se adapte a las operaciones de premiadores y premiados.

Por Sebastián Fernández para Nuestras Voces

“Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos manoseados”.

Cambalache | E.S. Discépolo (1935)

La semana pasada escribí en esta misma columna sobre los premios FOPEA (Foro de Periodismo Argentino), en particular sobre uno otorgado al periodista Claudio Andrade por la cobertura que llevó adelante en Clarín sobre la muerte de Santiago Maldonado. Teniendo en cuenta que la investigación premiada consistió en realidad en la reproducción de operaciones enviadas desde el gobierno, la distinción debería haber incluído a servicios y funcionarios.

Hace unos días, emulando en asombro a FOPEA, la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) entregó un premio a Adepa (Asociación de entidades periodísticas argentinas) por “su activo rol en la defensa de la libertad de expresión”. Con visible emoción, el presidente de la asociación que agrupa a los dueños de los principales medios de la Argentina agradeció la distinción: “A nuestra entidad y sus asociados en todo el país lo que nos une básicamente es la defensa de valores como la libertad de expresión, la defensa del sistema democrático y los derechos humanos, y por eso nos identificamos tanto con los valores que defiende la DAIA, y que reconoce el premio”.

Lo asombroso en este caso es que la DAIA premie a una asociación cuyos miembros se han desinteresado casi por completo del juicio que se lleva adelante desde agosto del 2015 por el encubrimiento del atentado a la AMIA. Dicha causa se abrió luego de que en 2004 el Tribunal Oral Federal 3 anulara la investigación sobre el atentado a cargo del ya destituido juez Galeano y ordenara investigar las irregularidades cometidas durante la instrucción de la causa tanto por el entonces juez, los fiscales, la policía, los agentes de Inteligencia y hasta el ex presidente Menem.

La lista de los imputados incluye, entre otros, al ex presidente Menem, al ex juez Galeano y los ex fiscales Mullen y Barbaccia, el ex secretario de la SIDE Anzorreguy, el ex comisario “Fino” Palacios (ex jefe de la Policía Metropolitana designado por Mauricio Macri) y también el ex titular de la DAIA Rubén Beraja.

Los mismos medios que han ignorado con ahínco un juicio de esta importancia han dedicado, sin embargo, una generosa cobertura a la denuncia del canonizado fiscal Nisman sobre el encubrimiento imaginario que CFK habría intentado llevar a cabo, 20 años después de producido el atentado, a través de un acuerdo con Irán votado por el Congreso. Recordemos que dicha denuncia fue el único aporte que hizo Nisman a la causa del atentado, después de 10 años de investigación luego de ser apartados Mullen y Barbaccia.

El Tai Chi de los premios, en los que unos distinguen a otros mientras otros los felicitan y todos se congratulan, nos recuerda que saber cómo fue el atentado a la AMIA, cómo fue su encubrimiento o cómo murió Santiago Maldonado carece de importancia. Lo único relevante es lograr que la realidad se adapte a las operaciones de premiadores y premiados.

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