Philip K. Dick, el maestro de los mundos alternativos

La obra de Philip K. Dick resulta hoy tan poderosa y sugestiva como en el momento de su publicación. El autor de la novela que inspiró la película “Blade Runner” plantea en sus novelas mucho más que saber como será el futuro; se pregunta, sobre todo, qué es lo que nos hace humanos.

Por Josep Gavaldà para National Geographic

Philip K. Dick hacia 1962.
Foto: CC

Personajes que cuestionan su propia realidad y que creen que sus mentes viven atrapadas en una simulación donde sólo una capa muy sutil separa lo real de lo ficticio. Así es la obra de Philp K. Dick, nacido el 16 de diciembre de 1928 en Chicago, uno de los autores más aclamados de ciencia ficción que, con sus historias, trata de confundir al lector sobre lo que es cierto y lo que no lo no es. Acosado por problemas mentales y por el consumo desenfrenado de drogas, el propio K. Dick, declaró en una convención de ciencia ficción que creía que su vida era una simulación y que era capaz de verse a sí mismo en diferentes realidades. Toda su vida fue un cúmulo de obsesiones, trastornos, intentos de suicidio y relaciones complejas con las mujeres. Maestro de la manipulación, logró incluso que en medio de una crisis paranoica personal fuera su esposa la que ingresara en un hospital psiquiátrico y no él.

¿REALIDAD O FICCIÓN?

Philip K. Dick (PKD) reflejó en sus novelas su gusto por la duda y la sospecha existencial, uno de los puntos más sugerentes de su obra. El autor pretendía sembrar la duda en el lector, y que éste no estuviera seguro si los personajes de sus obras eran humanos o bien réplicas robóticas o extraterrestres, si eran de carne y hueso o si eran máquinas o si la realidad percibida a través de la lectura era algún tipo de alucinación, espejismo o delirio. Pero Dick no se limitó a plantear este tipo de intrincadas tramas en sus novelas, sino que llegó a plantear estas cuestiones a su segunda esposa y a muchos de sus amigos. Dick provocó en todos ellos una duda permanente, hasta el punto de que éstos ya no sabían dónde terminaban las bromas y el humor absurdo tan característicos de Dick y donde empezaba el terror y la alucinación. Otro factor oscuro que rodeó al escritor fueron sus relaciones amorosas, muchas de ellas con menores y basadas en la dominación.

En la edición de diciembre de 1956 de la revista Satellite Science Fiction apareció en la portada "The cosmic puppets", una historia de Philip K. Dick aquí adaptada bajo el título "A glass of darkness".
En la edición de diciembre de 1956 de la revista Satellite Science Fiction apareció en la portada “The cosmic puppets”, una historia de Philip K. Dick aquí adaptada bajo el título “A glass of darkness”.
Foto: CC

Convertido en un icono durante los años ochenta y noventa, Dick (que llegó a autodefinirse como apóstol de la contracultura) fue uno de esos autores que, junto con su amplísima obra, tuvo una vida salpicada de episodios extraordinarios. Su hermana melliza murió a los veinte días de nacer, al parecer de malnutrición, algo que le afectaría durante el resto de su vida. Su existencia estuvo plagada de episodios psicóticos, de experimentos con las drogas y de simpatías hacia la llamada generación beat, personificada por un grupo de escritores estadounidenses de la década de los cincuenta que abogaban por el rechazo a los valores estadounidenses clásicos, el uso de drogas, una gran libertad sexual y el estudio de la filosofía oriental. En 1974, y en medio de un laberinto metafísico del que ya no lograría salir, Dick se autoconvenció de que era un elegido y un profeta y de que sus ficciones angustiosas trataban de una elaborada conspiración para mantener a la población engañada, viviendo en una realidad falsa de la que sólo podría salir si lograba desvelar la verdad, aunque el resultado fuese la destrucción del mundo tal como lo conocemos.

¿EMPATÍA O EVOLUCIÓN?

Dos de las novelas más conocidas de K. Dick son El hombre en el castillo, una ucronía que nos presenta un mundo en que los nazis y los japoneses han ganado la segunda guerra mundial, y la enigmática Ubik, donde el autor trata, de forma humorística, sus temas preferidos: numerosas realidades o universos alternativos, los unos dentro de los otros. En esta novela, el autor incluye ideas acerca de la vida después de la muerte en las que las situaciones percibidas como reales por los personajes son sólo ficciones o pseudomundos construidos por una entidad superior cuya realidad, a su vez, es la creación de otro ser. Cuando Dick escribió Los tres estigmas de Palmer Eldricht, su mente se hallaba ya muy alterada por el consumo constante de drogas.

La novela ucrónica de Philip K. Dick "El hombre en el castillo" apareció en 1962 con esta portada. En ella el autor juega con una realidad imaginada determinada por la victoria imaginada de las fuerzas del Eje en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
La novela ucrónica de Philip K. Dick “El hombre en el castillo” apareció en 1962 con esta portada. En ella el autor juega con una realidad imaginada determinada por la victoria imaginada de las fuerzas del Eje en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
Foto: CC

Otra de las obsesiones muy presente en sus novelas era la dificultad de distinguir entre lo que era genuinamente humano y la copia desprovista de alma. Ésta es la base de su famosísima ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, en la que Dick enfrenta a unos humanos cada vez más incapaces de experimentar emociones con unos sofisticados androides que ya cuentan con inteligencia propia, pero que todavía buscan la capacidad de sentir. Para Dick, la línea divisoria que permite distinguir al hombre de su creación es la empatía, la capacidad de percibir lo que otro puede sentir y participar de sus sentimientos o sensaciones. Los humanos tienen empatía; los androides, no, por lo tanto en teoría se podría acabar con ellos sin ningún remordimiento. El dilema moral que plantea la novela es doble: por una parte, los androides son capaces de desarrollar ciertos sentimientos elementales, cuentan con una inteligencia cada vez más sofisticada y por lo tanto tienen capacidad de evolucionar, algo que contrasta con los humanos que retrata Dick, que son cualquier cosa menos seres emocionales.

LOCURA FINAL

El abuso de drogas convenció a Philip K. Dick de que los comunistas, la CIA, el FBI y los nazis iban tras él. Empezó a consumir speed, una sustancia sintética que estimula el sistema nervioso central, y que le proporcionaba un amigo suyo miembro del grupo conocido como Los Ángeles del Infierno. Durante aquel tiempo se produjo un episodio bastante confuso: alguien entró en casa de Dick y reventó la caja fuerte en la que éste guardaba sus manuscritos y donde al parecer había también una considerable cantidad de heroína. En una entrevista ofrecida en 1978, Dick sugería que la caja fuerte había sido dinamitada por el Gobierno estadounidense, preocupado por su novela La verdad definitiva, en la que el autor describe una guerra falsa entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Según Dick, el argumento de la novela estaba tan cerca de la verdad, que las autoridades sospecharon que tenía acceso a material clasificado. En aquel momento, cuando ya Dick había caído en una espiral depresiva que lo llevó a cometer varios intentos de suicidio, empezó a recibir una extraña correspondencia procedente de Estonia. Dick lo puso en conocimiento del FBI, aunque lo hizo de un modo muy especial: dejó las cartas en su cubo de la basura porque estaba convencido de que el FBI la examinaba.

El 17 de febrero de 1982, al finalizar una entrevista, Dick se puso en contacto con su médico quejándose de problemas de visión. Éste le aconsejó que fuera a un hospital de inmediato, pero Dick no le hizo caso. Fue encontrado al día siguiente en su casa en Santa Ana, en California, inconsciente después de haber sufrido un derrame cerebral. Una semana más tarde, el 25 de febrero, Dick sufrió otro derrame en el hospital, lo que le provocó la muerte cerebral. Cinco días más tarde, el 2 de marzo de 1982, Philip K. Dick fue desconectado del soporte vital que lo mantenía con vida. Tras su muerte, su padre llevó las cenizas de uno de los autores de ciencia ficción más controvertidos del mundo al cementerio Riverside en Fort Morgan, Colorado, donde fueron enterradas junto a su hermana gemela Jane. Dick murió cuatro meses antes del estreno de la película Blade Runner basada en su novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, por lo que no pudo ser testigo del gran éxito del film, que se convertiría en un icono del cine fantástico y de ciencia ficción.

En 1968, Philip K. Dick escribió una novela titulada "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", una distopía ambientada en 1992. El director de cine Ridley Scott adaptó la historia en la película "Blade Runner", estrenada en junio de 1982, tan solo cuatro meses después de la muerte de Dick.
En 1968, Philip K. Dick escribió una novela titulada “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, una distopía ambientada en 1992. El director de cine Ridley Scott adaptó la historia en la película “Blade Runner”, estrenada en junio de 1982, tan solo cuatro meses después de la muerte de Dick.
Foto: Cordon Press

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