Descubren que una pintura recuperada 40 años después de su robo puede ser un auténtico Rembrandt

Un análisis apunta a que una de las cinco obras rescatadas tras el mayor robo de Alemania del Este fue pintado por el maestro en lugar de uno de sus discípulos

Por Alcides Blanco para Noticias La Insuperable

El posible nuevo Rembrandt descubierto – Museo Ducal de Gotha

En diciembre de 1979 un muy bien planeado robo tuvo lugar en el castillo de Friedenstein, un antiguo palacio barroco construido a mediados del siglo XVII por Ernesto I, duque de Sajonia-Gotha. La residencia secular de los duques de Sajonia-Coburgo y Gotha, casa estrechamente vinculada con la familia real británica a través del matrimonio de la reina Victoria con el príncipe Alberto, había albergado una soberbia colección. Después de la II Guerra Mundial, que dejó el castillo en el territorio de la Alemania comunista, gran parte de sus tesoros artísticos fue trasladada a la entonces Unión Soviética y solo un resto permaneció en su ubicación, comenzando a ser catalogado y restaurado a partir de los años cincuenta. Pero tratándose de una significativa colección, indica Rosalía Sánchez para ABC Cultura, ese resto albergaba todavía obras de primera línea. Las cinco robadas aquella trágica noche, la del 13 al 14 de diciembre de 1979, eran cinco obras maestras: Frans Hals ‘Retrato de un joven’; Anthonis van Dyck ‘Autorretrato con girasol’; Jan Brueghel el Viejo ‘Camino rural con carros agrícolas y vacas’; Hans Holbein el Viejo ‘Santa Catalina’, y Ferdinand Bol ‘Viejo’. El novelesco destino de estos cuadros no ha dejado de dar sorpresas desde entonces y puede culminar ahora con la aparición de un nuevo Rembrandt. La comisión especial de la policía de la RDA que se hizo cargo del caso en 1979 no pudo resolver nunca el robo. Los ladrones accedieron al edificio a través de una ventana del segundo piso y la alarma, por motivos nunca aclarados, no se activó. El caso es que las obras parecían haber sido escogidas de antemano, lo que se dedujo del hecho de que estaban entonces valoradas en unos cinco millones de marcos orientales y los ladrones no se llevaron otras de mayor valor expuestas en salas contiguas. A principios de los años ochenta corrieron rumores entre los galeristas alemanes sobre una posible transacción, pero se fueron acallando y en los años noventa las obras se consideraron definitivamente perdidas hasta que, en septiembre de 2019, entraron de nuevo en escena.

Tras cuarenta años en paradero desconocido, regresaron a las arcas de la Fundación Palacio de Friedenstein, que había pasado el último año negociando con un abogado que representaba a unos interlocutores cuya identidad no fue nunca dada a conocer. El abogado aseguraba hablar en nombre de una comunidad de herederos anónimos en posesión de las obras y exigió 5,25 millones de euros por ellas. La Policía Criminal de Berlín abrió una investigación por extorsión y recepción de objetos robados que no llegó a ninguna parte. La ‘gratificación’ pactada finalmente en las negociaciones permaneció en secreto y se pagó solamente después de un estricto proceso de verificación de autenticidad de las obras. Nada hizo sospechar en esos exámenes que hubiera un Rembrandt oculto en uno de los cuadros. Pero cuando las obras llegaron finalmente a Gotha, una ciudad que celebraba la superación del trauma artístico que había causado el robo, fueron entregadas a varios talleres de Berlín y Turingia para su restauración. Y es ahí donde los expertos, valiéndose de nuevas tecnologías, han apreciado que el ‘Viejo’, atribuido a Ferdinand Bol, es en realidad un Rembradt.

Timo Trümper, comisario de la Fundación Castillo Friedenstein, explica que Bol fue un discípulo de Rembrandt poco conocido por el público. «La atribución de la obra se produjo porque en el reverso está escrito en letras grandes con el nombre de Ferdinand Bol, pero los análisis indican que es un Rembrandt. En 1632, Rembrandt encuentra nuevos clientes en Amsterdam, por lo que es muy posible que pintase un motivo varias veces con diferentes técnicas de pintura para mostrar su amplio espectro. Por lo tanto, no es improbable que la pintura del anciano permaneciera siempre en el taller y, por lo tanto, no estaba firmada por Rembrandt y no tenga fecha. Más tarde podría haber pasado a manos de Ferdinand Bol a través de la propiedad en quiebra de Rembrandt. Eso explicaría las letras en la parte de atrás».

Un cuadro titulado ‘Viejo’ aparece efectivamente tanto en la finca de la quiebra como en la finca de Ferdinand Bol. La transmisión aparece documentada y podría ser la pintura de Gotha. La pintura también se atribuyó en el pasado a Jan Lievens, dado que el nombre en la parte posterior del cuadro no era una firma. Este pintor holandés, algo más conocido, compartió taller con Rembrandt durante varios años. Los especialistas coinciden en que no se trata de un retrato de una persona concreta, sino de un profundo estudio de emociones, estados de ánimo y de la caracterización de una edad. «La iluminación similar a un foco de luz de la parte superior izquierda, junto a la pintura de claroscuro es inconfundible del área de Rembrandt», juzga Trümper.

Esta era sin duda la obra peor conservada de las cinco repatriadas. Tenía arañazos profundos y estaba muy sucia. La restauración ayudó a hacer reconocible su calidad pictórica, devolviendo los colores originales y pinceladas en parte muy finas y en parte muy toscas, inconfundibles del estilo Rembrandt en la década de 1630. «Los exámenes UV e infrarrojos, así como el estilo, las diferentes líneas y la espontaneidad en la estilística, nos permiten afirmarlo», insiste el experto. La pintura está estrechamente relacionada con una de Cambridge. Muestra al mismo anciano, en la misma postura hasta el último detalle. «Si colocas las pinturas una al lado de la otra», dice Trümper, «verías diferencias estilísticas, pero desde el punto de vista de la imagen podrías superponerlas».

Hasta ahora, la de Cambridge siempre se ha considerado el modelo, «pero la de Gotha no es una copia», enfatiza Trümper, «el pincel fue manejado con una mano muy segura y relajada. Esta pincelada, en una reproducción, difícilmente sería posible». Esta de Gotha podría ser el boceto de estudio más antiguo en el que Rembrandt probó el estilo tosco de la pincelada, completamente ausente en la pintura de Cambridge. De resultar cierto, la ciudad de Gotha habría llevado a cabo la mayor revancha de la historia de los robos de arte, habiendo recuperado como una copia lo que los ladrones nunca supieron que era un auténtico Rembrandt. Las cinco pinturas están expuestas desde octubre en el Museo Ducal, como parte de la exposición ‘Back in Gotha – The Lost Masterpieces’.

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