Buenos Aires entre las ciudades más baratas del mundo

Es la novena más barata del mundo y la capital más módica de Latinoamérica. 

Por Walter Darío Valdéz Lettieri

Buenos Aires es hoy una de las ciudades más baratas del mundo. La afirmación surge al analizar los resultados obtenidos por el “Worldwide Cost of Living 2021” un informe que elabora anualmente Economist Intelligence: EIU, una división de la publicación británica The Economist, donde la “Reina del Plata” aparece como la novena ciudad más barata del mundo y la capital latinoamericana donde menos dinero se necesita para vivir.

De acuerdo con el trabajo al que Macondo 2021 pudo acceder, y que monitorea el costo de vida en 173 metrópolis de nuestro planeta para compararlos con los precios de 200 productos y servicios vigentes en Nueva York estableciendo así un ranking, asegura que Damasco es la urbe más módica del globo. La capital de Siria es seguida por Trípoli (Libia) Tashkent (Uzbekistán) Túnez (Túnez) Almaty (Kazakhstán) Karachi (Pakistán) Ahmedabad (India) Argel (Argelia) Buenos Aires (Argentina) y Lusaka (Zambia).

La pesquisa, que por sus características posiciona a las ciudades según la fortaleza de sus monedas, diferencia específicamente la delicada situación por la que atraviesan cuatro ciudades que – tal diagnostica la división de investigación y análisis de la revista británica The Economist – sufren hiperinflación o inflación muy alta, ubicando en tan penosa nómica a Caracas, Damasco, Teherán y Buenos Aires cuya realidad socioeconómica, originada por la descomunal devaluación del peso que promovió el pasado gobierno de derecha liderado por Mauricio Macri, analizaremos en detalle más adelante.

La otra cara de la moneda aglutina a las diez ciudades más caras del mundo. Entre ellas sobresale Tel Aviv, que en esta medición superó a la antigua líder Hong Kong, constituyéndose así en la urbe más cara de todo el mundo. A la mediterránea metrópoli israelí le siguen Paris, Singapur, Zúrich, Hong Kong, Nueva York, Ginebra, Copenhague, Los Ángeles y la japonesa Osaka.

El informe consigna que Tel Aviv se transformó en la ciudad más cara del mundo a raíz de la apreciación del shekel (la moneda israelí) “lo que encarece los costos locales cuando se traducen a términos de dólares estadounidenses El fuerte superávit en cuenta corriente del país, atractivo para los inversores extranjeros en tecnología y los fundamentos sólidos mantienen fuerte al shekel”. Según The Economist “En comparación con otras ciudades, Tel Aviv es un lugar notablemente caro para comprar alcohol, para usar el transporte y adquirir artículos de cuidado personal y recreación.

De las diez categorías que componen el índice relevado por la publicación sajona, el transporte es quien ha experimentado los mayores aumentos de precios, en virtud del incremento en el costo promedio de un litro de gasolina sin plomo (componente clave de esta categoría) lo cual pone de manifiesto que la pandemia produjo una respuesta inflacionaria sobre la economía, que afecta a todos los países del planeta. Un proceso que según evalúa el monitoreo, se sostendrá durante el año próximo, período para el cual espera una suba de la inflación global cercana al 4,3%.

También han aumentado fuertemente los precios de categorías tales como recreación, tabaco y cuidado personal, mientras los aumentos en los precios de los alimentos se han más moderado y los de la ropa han disminuido en comparación a la última encuesta, que la publicación británica desarrolla desde hace 30 años.

Buenos Aires desde adentro

Sin lugar a duda, tomando como referencia al dólar como moneda de comparación, la “Reina del Plata” resulta una ciudad muy barata, aún cuando para sus habitantes, la realidad se perciba de un modo radicalmente opuesto. El trabajo de The Economist muestra que, en los últimos 5 años, la ciudad rioplatense pasó de ser una de las capitales más caras de a región, a su actual situación.

En términos concretos, la distribución del ingreso porteño es altamente regresiva: un 70% de los hogares porteños percibe ingresos mensuales menores a los 610 euros, otro 20% recibe una remuneración máxima de 1.000 euros y el 10% restante y más rico de la población, una elite de tan solo 384.000 personas, ingresos que van de 1.001 a 9.000 euros promedio cada 30 días.

Tan es así que los últimos datos oficiales disponibles, que reflejan la situación social de la capital argentina hacia fines de septiembre de este año, indican que unos 727.000 porteños viven en la pobreza, sobre una población total levemente superior a los 3 millones de personas.

Las estadísticas que muestra la capital argentina, gobernada desde 2007 de manera ininterrumpida por el espacio de derecha Juntos, desnudan que la indigencia alcanza al 6,5% de los hogares (85.000 hogares) y al 9,7% de la población, cerca de 299.000 personas que hoy pasan hambre.

Una muy penosa y perversa realidad, que sufren aquellos porteños que no perciben ingresos suficientes ni siquiera para hacer frente a los gastos de una Canasta Básica Alimentaria, que representa el límite a partir del cual se traza la línea que separa a pobres de indigentes y que solo incluye carnes, frutas, verduras, hortalizas, pan, leche, fideos, arroz y bebidas alcohólicas y no alcohólicas, pero no contempla bienes y servicios también imprescindibles para la subsistencia como por ejemplo vestimenta, transporte, educación, salud o alquiler.

Los datos oficiales, a su vez, permiten concluir que un 43% de los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, viven actualmente en situación de vulnerabilidad y gran fragilidad, con ingresos que apenas si le permiten acceder a una indigna subsistencia, que contrasta con la opulencia de una ciudad donde solo el 10% de sus habitantes vive de manera “acomodada”

Una realidad que duele, preocupa e indigna y a su vez desnuda que, hoy por hoy, la economía global solo promueve mayor miseria, exclusión e inequidad.

Si se toma en cuenta, en cambio, su variación histórica, se puede concluir que la comúnmente denominada clase media porteña, bastión cultural de una ciudad que supo ser cuna de una muy importante movilidad social ascendente, se redujo 7 puntos porcentuales de 2015 a la fecha, pasando del 53,6% de la población citadina al 46,7% registrado en la actualidad.

Sin el glamour que rodea a la publicación británica propiedad de la Casa Rothschild la asociación sin fines de lucro local Centro de Educación, Servicios y Asesoramiento al Consumidor (Cesyac) valuó la canasta básica porteña en pesos 157.055 (unos 68 euros aproximadamente) resultando ser los Productos de Consumo Masivo quienes mostraron los aumentos mensuales más relevantes: con alzas de 2,77% mensual para productos de limpieza, 2,58% para Comestibles Envasados y 2,59% para Bebidas.

Así las cosas, Argentina y en particular la Ciudad de Buenos Aires, se han transformado en nación y urbe carísima para sus habitantes, pero al mismo tiempo, de las más baratas del planeta.

De cara al futuro, ello plantea enormes desafíos que, en un enfoque integral, deberían conjugar la urgente aplicación de políticas públicas que tiendan a eliminar las desigualdades, algo casi imposible habida cuenta de las recetas que siempre ha llevado a cabo la derecha en Argentina, con la más amplia promoción de actividades generadoras de divisas y actividad económica, como por ejemplo el turismo y los sectores vinculados al desarrollo cultural y digital.

Gentileza: Macondo 2021

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