EXCLUSIVO: El padre del juez que juzga a Cristina fue funcionario de la Dictadura

La primicia de un peligroso y escalofriante antecedente del juez Rodrigo Giménez Uriburu en una causa de la que debió apartarse pero eligió llevar adelante demostrando su total parcialidad.

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Noticias La Insuperable

Reynaldo Bignone – Rodrigo Giménez Uriburu

Hace tan solo unos días te mostrábamos a la madre del juez de la causa Vialidad, Rodrigo Giménez Uriburu, con un pedido de recusación por parte del abogado de la vicepresidenta, Carlos Berladi, debido a su probada cercanía con el fiscal Diego Luciani, formando parte de “un mismo equipo” en la quinta “Los Abrojos” del acérrimo opositor de Cristina Kirchner, Mauricio Macri.

Allí, con declaraciones tan poco felices, María de Luján Lamón de Giménez Uriburu, la madre del juez que lleva la causa, aseguraba que ser peronista es sinónimo de delincuente y que es imposible “ser peronista y ser buena persona”.

Con esa misma soberbia, su hijo, el magistrado Rodrígo Giménez Uriburu, provoca a todos sintiéndose intocable tomando mate con el logo del equipo de fútbol de Los Abrojos mientras se desarrollan las audiencias.

Porque los “Giménez Uriburu” representan a esa casta “gorila”, antiperonista, tan odiadora de lo popular, tan cercana a la prohibición, al bombardeo de la Plaza, a la “Libertadora”. Y, como demostraremos, tan cómplice de la Dictadura

Esposo de María Lujan y padre del juez es Héctor Giménez Uriburu. El matrimonio, desde hace varios años, está inmersos en el negocio inmobiliario con su propio emprendimiento: “Giménez Uriburu propiedades”, teniendo su fuerte en la comercialización de propiedades en Las Leñas.

Héctor Giménez Uriburu Foto:Facebook

Antes, mucho antes, Héctor Giménez Uriburu, nacido el 13 de julio de 1940, fue militar, Capitán de Fragata, e integrante de la Casa Militar de la Presidencia de la Nación en tiempos de la Dictadura. Como tal, formaba parte de la comitiva oficial que solía acompañar al presidente de facto Reynaldo Bignone.

Por ejemplo, en marzo de 1983 el Dictador visitó Nueva Delhi asistiendo a la cumbre de países No alineados y allí lo acompañó el padre del juez. También en en mayo de 1983, cuando Bignone visitó Yugoslavia para participar en VI Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD). Allí, nuevamente, caminando a su lado, estuvo Héctor Giménez Uriburu, acompañado por siniestros personajes como el Coronel Eusebio González Bread, jefe del Destacamento 142 e imputado en la causa “Operativo Independencia”.

Centro clandestino de detención «El Chalet»

A fines de 2011, Reynaldo Bignone fue condenado a 15 años de prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención «El Chalet», que funcionó en el Hospital Posadas de Haedo. El Tribunal también sentenció a Hipólito Rafael Mariani a 8 años, aunque en reclusión domiciliaria, y al ex custodio del hospital Luis Muiña, con una pena de 13 años. En un acto frente a Comodoro Py, víctimas de la represión, representantes de organizaciones sociales y gremiales, expresaron su disconformidad frente al fallo y reclamaron cárcel común, perpetua y efectiva para los genocidas.

Algunos juicios se dan con desilusiones por condenas que no son las correspondientes”, decía entonces Nora Cortiñas, Presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Tras ella, Zulema Chester, hija de Jacobo Chester (detenido desaparecido del Hospital Posadas, donde trabajaba) concluía: “La decisión política de que estos crímenes sean juzgados de manera firme no fue acompañada por estos jueces”.

¿Quiénes eran estos jueces? Pablo Daniel Bertuzzi, Jorge Luciano Gorini y nuestro conocido Rodrigo Giménez Uriburu, cuyo padre había servido y acompañado al Dictador que él debía condenar, lo que guardó en el más profundo de los secretos, dictando una pena por demás leve a un Bignone que para entonces ya contaba con dos sentencias a cadena perpetua y que había recibido unos meses atrás el beneficio de arresto domiciliario.

Ceremonial y Protocolo

Hoy día, el padre del juez mata el tiempo formando parte de la Comisión Directiva de la Academia Argentina de Ceremonial, fundada en 1989 y que tiene su sede en el Centro Naval sito en Florida 801 (casi Córdoba). Allí, ocupa el cargo de Académico Vicepresidente, secundando al Académico Presidente, Eduardo Sadous.

Para los que no lo recuerden, Sadous fue aquel diplomático que denunció una “Embajada Paralela” en Venezuela a cargo de Julio de Vido, luego procesado por falso testimonio y en una causa que aún sigue abierta.

También encontramos como Académico Tesorero a Carlos Dellepiane Cálcena, suegro del hermano de Marcos Peña Braun, jefe de Gabinete de Macri durante su presidencia.

Dos argentinas

Claramente, el mundo que envuelve al juez Rodrigo Giménez Uriburu está sujeto a una Argentina distante de la “nacional y popular” pretendida por Cristina Kirchner. Ya en el pasado, con su condena “leve” en el caso “El Chalet”, debido a su andamiaje de relaciones y donde se debería haber excusado de participar, el magistrado a demostrado que su martillo tiene distinto peso según quien sea (y qué represente) la persona que se encuentra en el banquillo.

Hoy su nombre está recusado por Carlos Beraldi; pero él se ríe, toma mate provocativamente, y se ampara en un Poder Judicial que, lejos de sancionarlo, lo cobija compartiendo su contaminación. Poder Judicial que, como hemos dicho tantas veces, sólo representa intereses y está lejos de impartir Justicia.

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