Litto Nebbia se presenta en el CCK

Uno de los fundadores del rock nacional e ícono de la música argentina, se presenta el jueves 15 de diciembre a las 20 h en el Centro Cultural Kirchner.

En el 40° aniversario del álbum Solo se trata de vivir, el legendario músico argentino Litto Nebbia, pionero del rock en español y de su posterior fusión con otros géneros, recorre su historia al frente de su flamante quinteto, integrado por Ariel Minimal en guitarra, Leopoldo Deza en teclados y flauta, Nica Corley en guitarra y bajo, y Tomás Corley en batería.

Félix Francisco Nebbia Corbacho, Litto Nebbia, nació en Rosario, Santa Fe, el 21 de julio de 1948. Es pianista, compositor, cantante y guitarrista. Es considerado uno de los fundadores del rock nacional por su canción La balsa, que compuso junto Tanguito en 1967, aunque en su extensa obra abordó distintos géneros.

La canción, que Nebbia interpretaba con su banda Los Gatos, fue un éxito masivo en toda América Latina y décadas después fue considerada la mejor canción rock de la historia argentina, según la revista Rolling Stone.

Solo se trata de vivir es otra de sus canciones emblemáticas y el título de la gira que culminará el jueves 15 de diciembre, auspiciada por el Ministerio de Cultura a través de la secretaría de Gestión Cultural.

Nebbia escribió Solo se trata de vivir en Aguas Calientes, México, en 1979, y la presentó allí poco después. Hace algunos años accedió a una grabación de aquella presentación y, a partir de esa versión original, compuso el disco que presenta en la gira celebración por los 40 años de la canción.

-¿Cómo fue la gira por los 40 años de Solo se trata de vivir?

-Eran una serie de actuaciones que íbamos a hacer justo cuando empezó la pandemia. Yo escribí esa canción en México. La idea era empezar tocando allá y así lo hice. Toqué en el mismo lugar donde estrené la canción, en Aguas Calientes.

Hay una universidad allí que en su momento me llevó para tocar. Yo había escrito Solo se trata de vivir un poco antes. Y esa noche cuando toqué le dije a la gente que iba a cantar una canción que había escrito hacía unas horas y quedó como anécdota.

Muchos años después un amigo mío, un rosarino, tuvo que ir a México a cubrir unas cuestiones periodísticas; se acordaba de mi anécdota y fue a Aguas Calientes y hasta la universidad. Preguntó: «¿Acá tocó alguna vez un rosarino?» Y los mexicanos le dijeron: «Sí, sí, el señor Litto Nebbia». Lo hicieron pasar a un lugar donde tienen guardadas todas las cintas con todos los artistas que han actuado ahí en los 40 años. Increíble. Entonces, el tipo empezó a buscar y sacó la cinta completa del recital, con sonido copiado de la consola, o sea, un sonido buenísimo. El hombre fue tan amable que le hizo una copia para él y le dijo: «le mando una copia para el señor Nebbia».

Cuando me llegó fue una alegría muy grande. Ahí está la versión que yo hice a pocas horas de haber escrito la canción. La primera vez que la hacés está un poco más en crudo, estás probando la rítmica, cambiás algunos acordes de la armonía, pasan cositas así.

Entusiasmado por esto me embarqué a hacer un álbum de canciones nuevas, pero celebrando los 40 años de Solo se trata de vivir y en vez de poner una versión nueva de la canción, como la canto hoy en día, puse esta original que es inédita para todo el mundo.

En Aguas Calientes me contrataron para dar un recital de nuevo, y después me fui a Monterrey, a Nueva León. Cuando volvimos a Argentina íbamos a hacer la gira por el interior. La cuestión es que llegamos el mismo día que empezó la cuarentena. Así que nos fuimos desde el aeropuerto a encerrarnos en casa. Por eso ahora se me ocurrió arrancar por lo que teníamos en deuda.

Las nuevas actuaciones empezaron en el Lollapalooza y ahí fuimos por el interior: Córdoba, Mendoza, Tucumán, Santiago del Estero. En todos los lugares nos ha ido muy bien; nos encontramos con muchísima gente a la que le gusta lo que uno hace y también con este fervor que tiene la gente por ir a recitales porque estuvo sin salir por dos años.

Solo se trata de vivir fue emblemática y representativa en el período de la vuelta a la democracia, pero sigue teniendo una gran vigencia. ¿Por qué cree que sucede eso?

-Hay canciones que no tienen almanaque. Hay muchas de las que yo escribo que son así. Porque yo no tengo una manera de escribir que sea muy puntual, por algo exacto que está pasando cronológicamente. Escribo por un sentimiento, una sensación general que me pasa y eso tiene que ver con las relaciones humanas, con cuestiones que a todo el mundo le pasan o hacen reflexionar.

Yo no permito es una canción que toco mucho. La gente que no la conoce cree que la hice en los últimos tiempos y en realidad la hice en 1983. De golpe hay ciertas cosas climáticas que no varían, que son muy pegadas a nuestra idiosincrasia y eso hace que cuando pasa el tiempo parezca una cosa actualizada.

-Sin embargo, usted está muy actualizado a nivel musical. Es un músico histórico, icónico, pero toca con músicos jóvenes y conoce la escena musical actual…

-Nunca me sentí atado a ningún género musical ni a ninguna generación. Desde muy chico escuchaba música que aprendía de mis viejos. La mayoría de los tipos que me gustaban, cuando yo tenía 10 o 12 años, eran mayores que yo. Después, cuando yo tenía 20 años, también eran mayores que yo. Nunca tuve problema con el tema de las cronologías y mucho menos con la moda. Me baso en un concepto general de la música.

Después la vida va pasando y te vas metiendo en el terreno de las cosas que se han ido creando. Especialmente en la parte del audio, de nuevos instrumentos o de nuevos sonidos que aparecen. Hay un gran adelanto con la electrónica. Yo uso todo eso pero con una gran mesura. Para mí la base primera sigue siendo lo más importante, es decir, la canción con su melodía, con su armonía, con su buena rítmica y con su letra. Eso es inexorable. Sin eso, por más aparatos que tengas, no podés hacer absolutamente nada.

La música que hago nunca pierde el estilo ni la onda y me parece que es algo que tengo que cuidar. Entonces hago cambios en mi música para ir desarrollando esa estética, para hacer algo que suene mucho más bello que algo que hice hace diez años. Pero no es un cambio de romper estructuras. No tengo nada que romper, me gusta lo que hago.

-¿Cómo ve la escena musical actual?

-Creo que la música está muy metida en el corazón de la gente, en todo. En todo hay música cada vez más. Es impresionante. Pero me parece que hay demasiado negocio alrededor. La música es una de las profesiones espirituales que le pueden tocar a una persona. Tiene que ver con el crecimiento tuyo, con tu nobleza, con tu buen corazón, con tu espiritualismo. Todo eso tiene que ver con la música.

Y lo que yo noto cada vez más en notas gráficas que aparecen por ahí es que solamente se habla de guita, de lo que se compró este o lo que se compra el otro. Pero yo tuve mi educación y la idea para mí es otra. Desde chico tocaba porque me gustaba, sin pensar en cuánto iba a ganar.

Después fue pasando la vida y me tocó por destino esto, que desde muy jovencito era famoso en toda América. En buena hora, pero traté de que eso no me tumbara, no me mareara. Siempre se habla de que si a un tipo el éxito lo agarra medio desprevenido, lo voltea, lo convierte en un tontito y desaprovecha ese don del cielo que ha recibido con el arte y esa bonificación extra espiritual que es la gente que lo sigue.

Hoy en día hay mucho tumulto de éxito que espero que sea solo una cosa pasajera porque la música no se trata de eso. No se trata de salir, triunfar y que lo sigan millones de personas y llenar estadios. Eso no es verdad, es solo una manera que puede ocurrir, pero el arte es otra cosa. Es un poder de vocación muy grande que dura hasta el último instante en este planeta.

-¿Esto lo tuvo siempre en claro?

-Sí, desde chico. Porque mis viejos eran tan obsesivos con este tipo de conceptos que me decían estas cosas cuando yo era muy pequeño. Mis viejos eran excesivamente bohemios. Eran muy talentosos, con gran experiencia, muy buenos musicalmente. Mi vieja era concertista de piano, pero no teníamos un peso. Soy hijo único y vivíamos los tres en una pieza en una pensión porque no teníamos casa. O sea que mi contacto con mis viejos era diario, permanente, y escuchaba todo el día las vicisitudes, las cosas que pasaban con la profesión. Entonces a mí todas esas cosas lógicamente me marcaron mucho, pero como tuve la suerte de que desde adolescente fui reconocido y tuve mucho éxito. Dije: «a ver si esto me tumba o no me tumba, me marea o no me marea». Por suerte no me mareó, acá estoy.

-¿Con qué se va a encontrar el público en el concierto del jueves 15 en el Centro Cultural Kirchner?

-Lo que vamos a tocar es un manojo bastante amplio de canciones de todas las épocas, algunas nuevas, estrenos. Las viejas tienen el aditamento de que toco con una nueva banda, con una nueva química en las canciones y eso hace que no sean iguales que otras veces. Mi manera de tocar es improvisando partes, fragmentos. No sería capaz de tocar todas las noches el mismo repertorio. No es mi manera y los músicos que tocan conmigo están avisados, así que vamos a jugar mucho entre nosotros.

El concierto, que forma parte del ciclo Trayectorias, dedicado a figuras emblemáticas de la canción, se transmite en vivo por las redes del Centro Cultural Kirchner y por radio Sonido Cultura.

Por consultas sobre entradas e ingresos, escribir a: atencionpublico.cck@cultura.gob.ar. El concierto también se transmite en el canal de Youtube del Kirchner y por radio Sonido Cultura .

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