El grupo de Whatsapp para matar a Cristina

Se realizaron pericias sobre los celulares de los integrantes de Revolución Federal y «la vecina» de la vicepresidenta.

Lentamente, la investigación sobre la participación de los integrantes de Revolución Federal y la vecina de Cristina Kirchner, Ximena de Tezanos Pinto, en el atentado a la vicepresidenta del 1º de septiembre pasado, avanza. Se conocieron ahora resultados sobre las pericias realizadas a los celulares de los involucrados que muestran el descaro con el que hablaban de asesinar a la dos veces mandataria de la Argentina. «…o podemos hacer una vaquita para contratar un sicario? digo para Cristina«, escribieron abiertamente en un grupo de Whatsapp que compartían, tan solo 2 semanas antes de que Fernando Sabag Montiel gatillara en dos oportunidades a centímetros de la cabeza de Cristina.

De la reconstrucción de los mensajes entre los integrantes de Revolución Federal y con otras personas vinculadas al grupo se puede advertir que Gastón Guerra y Ximena de Tezanos Pinto también monitoreaban los movimientos de CFK y los manifestantes.

Además, se desprende que Morel habría recibido un mensaje de alguien vinculado al intento de magnicidio y salió a buscar abogado con el argumento de que lo escrachaban los medios; que compartían entre todos mensajes de odio dirigidos hacia el kirchnerismo, que se jactaban de ejercer violencia; y que hay contenido que hace suponer que estaban recibiendo financiamiento.

Según señala la periodista Irina Hauser, hasta ahora Morel, Sosa, Guerra y Sabrina Basile están procesados por el delito que castiga con prisión de tres a ocho años a quien intente imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza. Cuando el juez Marcelo Martínez de Giorgi tomó esa decisión, en base a un dictamen del fiscal Gerardo Pollicita, ligó las acciones violentas y actividades en redes sociales donde el grupo esparcía mensajes de odio e incitaba a la violencia física y hasta a matar con el intento de magnicidio contra la vicepresidenta como el punto más alto de ese espiral.

El tenor de lo que se hablaba y cómo se buscaba contagiar a otros se desprende de los encuentros en vivo que hacían en Twitter Spaces (donde había hasta 2000 personas). Allí los referentes y sus seguidores alentaban a «poner una bomba en la Casa Rosada«, «tirar agua hirviendo» a Cristina y los manifestantes que iban a apoyarla y Morel hasta hablaba de hacer estrellar un avión en la casa de ella. Incluso la idea de contratar a un sicario habría sido una idea que Morel le comentó a Leonardo Sosa.

La causa sobre esta agrupación avanza también en determinar cómo se financiaban, y ahí es donde está en pleno análisis la pista de la empresa Caputo Hermanos y los trabajos que le habría encargado a la carpintería de Morel, por los que dijo que recibió más de 13 millones de pesos.

Los mensajes tras el disparo fallido

Los mensajes recuperados de los celulares y analizados por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) van en la misma línea y agregan datos. Hay uno llamativo y que podría conducir a una tema pendiente: todavía la organización y el atentado a CFK se investigan por separado. Días después del intento de asesinato, Morel comenzó a buscar abogado, según se ve en sus mensajes. En uno que envió el 9 de septiembre a Julio Razona se presenta, dice que es fundador de Revolución Federal, que los medios lo vinculan con el ataque y precisa: «El día del atentado recibí un mensaje de una persona adjudicándose el atentado y contándome cómo lo habían organizado, hasta el momento no conseguí quien quiere representarme o asesorarme en esta causa«. Le dice también el resto de los otros «involucrados«, en alusión a Guerra y Sosa. De la misma manera manda mensajes a otros estudios de abogados.

Hay otros elementos llamativos que surgen de las comunicaciones posteriores al ataque a CFK: el 6 de septiembre, Sosa manda un whatsapp donde dice que «debido a los momentos de tensión e incertidumbres vividas estos últimos días, vamos a tener una reunión mañana miércoles en Vicente López. Vamos a reorganizar el grupo desde CERO porque tenemos una agenda de actividades llena para llevar a a cabo estos días y necesitamos por el bien colectivo poder colaborar entre todos para seguir con el proyecto que tenemos…» Esto se contradice con lo que dijeron en la indagatoria, que es que quedaron inactivos después del 1 de septiembre. También se supo que planeaban nuevas acciones violentas. Después fueron detenidos y la Cámara Federal los liberó.

El 15 de septiembre Morel recibió un mensaje de Mercado Libre que le avisaba: «suspendimos tu cuenta. Notamos comportamientos irregulares en tus operaciones que van en contra de nuestros términos y condiciones y por seguridad, suspendimos tu cuenta«. La pista financiera está en plena reconstrucción. Se sabe que Morel y personas allegadas a él recibieron sumas de más de 2 millones de pesos que luego eran retiradas por ventanilla, algo llamativo. Entre ellas su socia y su expareja. Hay mensajes donde él mismo se jacta de tener esa suma en la cuenta.

En un texto que difundía Sosa donde explicaba qué es Revolución Federal, decía: «De los gastos se hacen cargo los fundadores y líderes«, que eran en esencia él y Morel. En la casa de Sosa fueron hallados 50.000 dólares. El mismo texto decía que recibían colaboraciones y compartía un link. Allí describía a la agrupación así: «Es un grupo de activismo político formado para pelear por la patria dejando las ideologías políticas de lado. Entendiendo que el mayor mal de la Argentina es el kirchnerismo y buscando formas de combatirlo. ¿Qué hacen? Realizamos actividades en las calles…. Desde marchas manifestaciones, interpelaciones a políticos…» y agrega que buscan el «shock visual«. En Palabras de Morel Revolución Federal «se define por su odio al kirchnerismo pero también aprieta a opositores«, en los mensajes se jacta de haber atacado a Sergio Massa y tirado antorchas en la Casa Rosada.

En los grupos aparecen nombres hasta ahora desconocidos conectados con el grupo violento. Por ejemplo, el 17 de septiembre, Delfina Wagner, una influencer nacionalista de derecha que fue panelista de Santiago Cúneo, decía: «Oferta, grabois, saracho, Juan Marino, esos son los que quiero barrer más«. El 19 de octubre alguien que figura como Damián Ecasena dice: «Una consulta a futuro habrá algún evento para intentar destruir al Presidente? Me gustaría unirme si lo llegan a hacer. O ir a la caza de CFK?» Sosa le responde: «Te dejo el link para poder agregarte al grupo…«. Poco después del atentado circulaban también mensajes que lamentaban que a Fernando Sabag Montiel le hubiera fallado el disparo. O también: «¿Que carajos le pasa al destino que no hace las cosas bien?«. El propio Morel mandó un audio donde decía: «¡No salió el tiro, la concha de su madre!»

Mensajes de violencia

El repaso de los mensajes en los grupos y entre integrantes de Revolución Federal deja en evidencia que no buscaban simplemente manifestarse. Entre los más cercanos a la fecha del atentado, por ejemplo, el 27 de agosto en los celulares de Morel, Sosa y Guerra aparecen estos mensajes: «Necesitamos algunos vecinos q vivan en esas cuadras colapsadas por los orcos. Hay ideas pero falta la gente q lo haga. Tirarle kerosene desde los balcones y alguien que pase prendiendo un cigarro jaja. Cuando estén todos juntitos ponerle bomba bajo tierra así corre sangre. Es lo ideal… Y nadie sale culpable, como hicieron con los judíos (sic)«.

El 23 de agosto es otra fecha clave en los mensajes. Es el día posterior al pedido de Diego Luciani de la pena de 12 años de prisión para la presidenta del Senado en la causa Vialidad, que motivó que sus simpatizantes salieran a las calles a apoyarla. Revolución Federal se movilizó para ir a provocar. El usuario del grupo de whatsapp que se llama Federico dice: «La orden es pudrirla toda jajajajajaj«. Sosa, de hecho, estuvo en las inmediaciones de la casa de la vicepresidenta y terminó detenido junto a otro compañero que llevaba una bomba molotov. Ya desde mayo en adelante crecía la virulencia de los mensajes, explica Irina Hauser, donde varios usuarios además de los que están imputados se mostraron activos. Julio y agosto fueron dos meses de mucha actividad en la organización, que se envían además cartelería y panfletos con leyendas tales como «si no se fueron por las buenas se van a ir por las malas». En julio fue la marcha donde llevaron la guillotina y en la que participó el diputado Gerardo Milman, ahora bajo la lupa en la causa del atentado. «Estoy en Roma, pero aguardo indicaciones para prender fuego la embajada y el consulado«, decía por esos días Matías Clausi, y Sosa también el enviaba el link para que se sume a la banda. Cuando convocaba para el 20 de julio advertía: «No vamos a putear nada más, la situación EXIGE proceder de forma más confrontativa«. Alguien que figura como Jaki Jov, que aún no se sabe quién es, planteaba: «Esto no se sale con paz gente se sale con mucha violencia es así. Las velitas, cantar el himno no sirven«. También decía: «Ya ni las elecciones sirven, se sale con mucha violencia«; «yo solo iré si se arma algo para hacer violencia si es pacífico no me sirve«; «hay que expandir odio por todos lados y eso viene funcionando bien pero falta violencia«, insistía».

Agustín Almirón: «yo soy libertario y como tal si hay que practicar la violencia para quitar lo máximo posible al Estado del medio no dudo«. «Acá en casa somos de pensar que hace falta una bomba en los piquetes y que los K hay que matarlos«, acotaba una tal Anabela. Sabrina Basile señalaba: «se están poniendo las cosas en su lugar. Con violencia. Y bueno». Mientras algunos festejaban la marcha de antorchas a la Casa Rosada (en la que estuvo presente Brenda Uliarte), otros se quejaban. Guerra dijo (que en su indagatoria afirmó que no participaba de los intercambios): «che dejemos de lado esas boludeces de los policías RECUERDEN QUE ES PARA ASUSTAR Y LISTO. Pensemos qué podemos organizar. Yo estaba pensando que podríamos ir uno de estos días a la casa de CFK a putearla sin parar y quizá algunos se nos vayan sumando«. Jorge Casoliva alentaba días antes: «Hay que entrenar en polígonos, comprar armas de fuego y blancas y estar preparados para cuando el momento llegue. Más importante«. «Con estos hdp no se negocia, bala nomás«, sumaba Dalila Rebelión. Morel sintetizaba: «Hay que matarlos y colgarlos en los puentes«.

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