Sinfonía en gris

Orquesta compuesta por músicos tocando en un escenario, con varios instrumentos de cuerda, bajo una iluminación tenue.

El Dr. D ♟ comparte el informe “Radiografía Económica y de Gobernanza del Ajedrez Argentino”, desnuda la inequidad en el ajedrez infantil y las claves de optimización de las zonas grises para concentrar poder y perpetuar mandatos.

Por Carolina Príncipe y Silvina Belén para NLI ·

Ya todo lo envuelve la gama del gris
Rubén Darío, Sinfonía en gris mayor

Darse una vuelta por la casona de Domínico o por el PH de Villa Crespo siempre resulta productivo. Más allá de degustar un Pernod, un Gimlet Osvaldo Soriano, una ginebra Llave pura y dura o algún bebedizo cuya receta descubrió la doctora Mas en códices que escaparon al fuego inquisitorial, las reflexiones en soliloquio del Dr. D suelen tener su miga.

Algunas veces le quita el velo a las facetas menos conocidas de artistas del tablero como Tal, Ding o Wei Yi; otras, veremos hoy, echa luz sobre los manejos de nuestros pícaros chapuceros, el castigado ajedrez infantil y femenino o los blindajes registrales que perpetúan el paisaje de hijos tirando manteca al techo y entenados de ñata contra el vidrio.

Tablero de ajedrez manchado de sangre con piezas de ajedrez destruidas y un fondo oscuro y brumoso.

Esta vez, para demostrar versatilidad, el doctor se agenció un trabajito de aula de posgrado que pone blanco sobre negro el gris que fortalece el colectivo de mercachifles abarcatutti, árbitros internacionales monolingües, periodistas improvisados para la ruta de la seda, ingenieris desarmistas, contables creativos y un sinnúmero de oportunistas más letales para el trebejo que las bacterias resistentes al antibiótico de la rectitud.

Con fondo bruñido de pálido gris, entonces, compartimos lo escuchado, que arrancó con una estrofa de Darío, poeta que el doctor recita a menudo recordando las indicaciones prosódicas que le hacía Berta.

Portada del libro 'Lira Póstuma' de Rubén Darío, con ilustraciones de Ochoa, que presenta un diseño clásico con columnas y un fondo claro.

«Ajena al dolo y al sentir artero,
llena de la ilusión que da la fe,
lazarillo de Dios en mi sendero,
Francisca Sánchez, acompáñame…

«Parece mentira, Jeque, que en Martelli haya habido próceres como los hermanos Rubinstein.  Simón José, a quien todos llamaban simplemente José, y Gregorio, para muchos “Guedale”, dejaron piel y alma por el Círculo, el ajedrez y la educación de los pibes. La historia de ellos dos daría para una biografía de esfuerzos fraternos mancomunados.

«Como Francisca Sánchez, ajenos al dolo y al sentir artero, con las ilusiones que les daba la fe, José y Guedale organizaban, jugaban, arbitraban con rectitud, enseñaban y hasta recurrían a sus magros ahorros para que no faltaran un café, una merienda o un reloj en condiciones. Aunque quedó el Memorial José Rubinstein, de su impronta humana, pedagógica y ética quedó poco y nada. Más bien nada, digamos.

Texto manuscrito en una hoja que comienza con 'A Francista' y está firmado por Rubén Darío en 1953, expresando sentimientos de dolor y amor.

«Más temprano que tarde vamos a hablar de ellos en detalle, pero hoy vienen a cuento por contraste: el territorio en que los hermanos sembraron bonhomía, transparencia, rectitud y tesón, hoy es epicentro de la sinfonía en gris mayor –con perdón de Rubén Darío- de la dirigencia que ha construido ladrillo a ladrillo el despiadado mundo del ajedrez argentino que mentó un periodista iluminado[i].

Portada del libro 'Prosas profanas' por Rubén Darío, con ilustraciones de Enrique Ochoa, adornada con un marco floral.

«La centralización del poder y la optimización de los grises normativos es la clave de los fundamentalistas del aire acondicionado –con perdón de la memoria del Indio- que llevaron las oficinas federativas al Círculo, las climatizaron como para uso de la reina de Saba y las colmaron de sillones para atornillarse.

«Martelli ya no es un templo de la madera; es una aduana comercial implacable que decide quién viaja, quién juega, quién tiene derecho al Alto Rendimiento y quién debe quedarse a mirar las finales por la pantalla del celular.  Y a los pibes del interior les hacen pito catalán mientras esquilman a los padres.

«El mecanismo es tan viejo como el alambrado: esquilmar al entusiasta. El ajedrez infantil en la Argentina se transformó en un filtro clasista y geográfico. Si sos un pibe de Palermo o tenés la billetera para pagar los viáticos, los torneos de categoría y las cuotas de la corporación, las puertas del Olimpo se te abren con alfombra roja. Pero si naciste del otro lado del charco burocrático, en el interior profundo que tanto incomoda a las oficinas de Buenos Aires, el tablero se te vuelve cuesta arriba.

Un niño vestido con un uniforme de marinero observa un juego de ajedrez rodeado de adultos en una sala histórica. La mesa está llena de piezas de ajedrez y hay un ambiente de concentración y atención.

«A los chicos de las provincias los mandan a competir con el escarbadientes de la voluntad familiar contra los tanques de guerra informáticos de la capital. Los viáticos son para los amigos; el desamparo, para el talento silvestre. Es la impostura de la viveza criolla aplicada al tablero.

«Mientras arman festivales internacionales con contratos millonarios y preventas de indumentaria corporativa, los chicos del interior tienen que andar vendiendo alfajores o tortas fritas para pagar el peaje de la genialidad. Le cercenan las oportunidades a la gurisada para sostener la burocracia de sus oficinas climatizadas.

Una partida de ajedrez en progreso, con piezas de ajedrez blancas y negras sobre un tablero. Un jugador está moviendo una pieza mientras su mano se acerca al rey blanco.

«Al final, este ajedrez infantil privatizado no busca sembrar belleza ni templar el carácter; busca optimizar el rendimiento de la caja registradora. Son pícaros que juegan a los dados con las ilusiones de la infancia.

«Por suerte, la madera tiene memoria. Y un día, algún rey sin corona bajado de los trenes de las provincias, un Tobares o un Sonaridio criados a puro coraje rústico, les va a tirar el tablero por la cabeza. Ese día, los balances de los contadores y las roscas de los dirigentes no van a alcanzar para tapar la humillación de haberle querido cobrar impuesto al talento.

No sigo, Jeque, porque las velas ya casi no arden. Pero dejo aquí el informe que hicieron en uno de esos posgrados en los que analizan casos de instituciones como para despuntar el vicio de la auditoria quimérica.»

Un hombre está jugando ajedrez, concentrado en el tablero, con un suéter de patrón colorido y gafas.

El Tablero Centralizado: Radiografía Económica y de Gobernanza del Ajedrez Argentino

El desarrollo del ajedrez de alto rendimiento en la Argentina suele ser percibido a través de las grandes hazañas individuales de sus figuras o la irrupción de jóvenes prodigios. Sin embargo, detrás de los tableros opera una compleja estructura administrativa y financiera cuya comprensión resulta indispensable para evaluar el estado actual de la disciplina. El análisis de su organigrama directivo, sus mecanismos de recaudación capilar, la logística de sus delegaciones internacionales y el desigual impacto sobre las categorías femeninas expone un modelo de gestión caracterizado por la centralización del poder y la optimización de los grises normativos.

La ingeniería institucional y el marco regulatorio

La actual configuración de la dirigencia del ajedrez nacional encuentra un punto de inflexión en la Resolución Nº 1211 emitida por la Inspección General de Justicia (IGJ) a fines de 2023. En dicho dictamen, el organismo de control impugnó la reelección de la presidencia de la Federación Argentina de Ajedrez (FADA), determinando que se había agotado el límite de mandatos consecutivos permitidos por el estatuto civil de la entidad.

Ante este escenario de restricción jurídica, la junta directiva adoptó una reestructuración operativa. Formalmente, la presidencia fue asumida por Alejandro Sass, quien ejerce la representación legal inscripta ante los registros estatales. En paralelo, el ordenamiento interno ratificó unánimemente la creación de la figura de la Dirección Ejecutiva, cargo asignado a Mario Petrucci, desde el cual se ejerce la gestión operativa diaria, el control de las comisiones técnicas y la representación política ante la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y FIDE América. Esta división de funciones ha permitido sostener la continuidad del proyecto dirigencial tradicional bajo una modalidad de conducción bicéfala que asimila las exigencias de la IGJ sin alterar la conducción real de la entidad.

La base de la pirámide: el financiamiento capilar

Desde una perspectiva estrictamente contable, el sostenimiento de la FADA se articula mediante un sistema mixto de recaudación directa y subsidios públicos condicionados. Los ingresos genuinos de la federación provienen de la aplicación generalizada de aranceles obligatorios atomizados en toda la comunidad ajedrecística del país. Conforme a las circulares tarifarias de la institución, cada jugador mayor debe abonar un canon anual de matrícula de $28.000 y cada juvenil $18.000 para mantener su condición de activo en el ranking internacional (Rating ELO). A esto se suman las tasas de computación de torneos (tasadas de forma indexada a un valor de 2,4 USD por participante en eventos clásicos) y los aranceles de inscripción para los Campeonatos Argentinos de la Juventud, que oscilan entre los $80.000 y $100.000 por niño.

El cruce analítico de estas variables permite deducir que el segmento promocional e infantil funciona como el principal motor de flujo de caja líquido para la tesorería centralizada, radicada físicamente en las instalaciones del Círculo de Ajedrez de Villa Martelli. En contraposición, los costos de la alta competencia profesional suelen ser externalizados. La bolsa de premios en efectivo de la Final del Campeonato Argentino Superior Absoluto (estipulada en $12.000.000) suele financiarse mediante el mecanismo de licitación de sedes, transfiriendo la responsabilidad del pago en efectivo y la hotelería a los municipios o patrocinadores locales que actúan como anfitriones. De este modo, la recaudación directa de la base de aficionados queda preservada para el financiamiento de la estructura corporativa y los gastos corrientes de gestión.

Grupo de cinco mujeres sonriendo, vestidas con camisetas y chaquetas deportivas, en un ambiente amistoso.
Damas Olímpicas del ayer

El techo de cristal: impacto en las categorías femeninas

La centralización de los recursos y el modelo de asignación presupuestaria de la FADA impactan de manera diferenciada al analizar la política deportiva hacia las categorías femeninas. A pesar de los discursos institucionales orientados a la inclusión, las decisiones de calendario y las bolsas de premios oficiales exponen una marcada asimetría que posterga el desarrollo de las ajedrecistas profesionales en el país.

El indicador más nítido de esta brecha económica se refleja en los presupuestos asignados a las máximas competencias nacionales del año. Mientras que la Final del Campeonato Argentino Superior Absoluto cuenta con una bolsa de premios de $12.000.000, la Final del Campeonato Argentino Superior Femenino históricamente recibe un presupuesto sustancialmente menor por parte de la entidad organizadora o el municipio licenciatario. Esta disparidad limita la profesionalización de las maestras, quienes en forma recurrente expresan la dificultad de sostener sus carreras deportivas bajo un esquema que remunera de manera desigual el mismo nivel de competencia.

Asimismo, la tasa de deserción de las niñas en el ajedrez competitivo al superar la categoría Sub-14 es alta. Los sectores críticos señalan que los recursos genuinos generados por el semillero juvenil no se reinvierte de forma suficiente en programas federales específicos de retención, mentorías o becas de viaje, forzando a que sean las familias —mediante aportes privados o ahorros propios— las que costeen los traslados internacionales de las campeonas promocionales.

Logística internacional y criterios de asignación

Uno de los focos de mayor debate dentro del ambiente del ajedrez independiente radica en la composición y el costo de las delegaciones oficiales que asisten a las citas olímpicas internacionales, tales como las de Chennai (2022), Budapest (2024) y Samarcanda (2026). Mientras que los fondos provistos por el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) y la Secretaría de Deportes de la Nación se encuentran bajo un régimen de afectación específica estricta para pasajes y becas de los atletas, los gastos vinculados a la comitiva política se canalizan a través de los recursos propios de la federación.

Dos hombres sonrientes sosteniendo un premio en el Congreso de la FIDE 2024, con un fondo que dice 'Welcome to FIDE Congress 2024'.

Para la validación burocrática de estos desembolsos ante las auditorías de los balances anuales, la Comisión Directiva apela a sus facultades estatutarias de designación directa. Mediante actas internas, se asignan roles institucionales o de asistencia técnica específicos a los miembros del entorno dirigencial. Las comitivas suelen integrar a presidentes de comisiones internas, directores u oficiales de prensa —como ha ocurrido con las designaciones de los encargados de las coberturas de difusión en los canales digitales de la FADA—.

Bajo la clasificación contable de “Gastos de Representación y Relaciones Internacionales”, el costo de pasajes, traslados corporativos y viáticos de la comitiva se consolida en cifras globales que cumplen con los requisitos numéricos ante los entes de inspección. No obstante, este esquema centralizado perpetúa una marcada asimetría entre el confort logístico del aparato dirigencial y los recurrentes reclamos públicos de los jugadores profesionales independientes respecto a la escasez de viáticos directos, la falta de un apoyo federal equitativo para los tableros de las provincias y las menores condiciones de asistencia técnica o entrenadores destinados al equipo femenino en relación con el equipo absoluto. En definitiva, el ajedrez argentino presenta un modelo institucional ordenado en sus libros, pero severamente cuestionado en sus prioridades distributivas.

El doctor devolvió a su estante el volumen de Rubén Darío. Después paseó la mirada por los lomos de los libros cercanos y volvió al centro de nuestra tertulia de los viernes con el Polifemo de Góngora. «Tendría que haber traído a Baldomero”, nos dijo risueño, «pero cuando ustedes nos abandonen quisiera disfrutar por un rato las genialidades sintácticas del maestro culterano y no del sencillismo de mi ilustre colega Fernández Moreno».

Portada del libro 'Dos poemas' de Fernández Moreno, con el subtítulo 'La tertulia de los viernes' y 'Epístola de un verano'. Publicado por El Ateneo en 1935.

Y como nosotras ya oíamos «danzar los minutos con paso de tafilete», salimos a la gran tertulia de las calles de Villa Crespo rumiando que si los Rubinstein viviesen, en el Círculo habría más de Un aplazado.

Un hombre con chaleco y camisa observa un tablero de ajedrez con piezas negras. Hay un reloj de ajedrez y una hoja con notas en la mesa.
José Rubinstein en su juventud


[i] La frase fue instaurada por el periodista cultural y escritor anglo-argentino Alejo Schapire. Acuñó la expresión «El despiadado mundo del ajedrez argentino» en sus redes sociales en agosto de 2022. Lo hizo al citar una crónica de la periodista Carolina Príncipe en NLI titulada «¿Qué fue de las Damas Olímpicas?», que visibilizaba los fuertes maltratos y la falta de apoyo logístico y económico que sufrieron las integrantes de la selección nacional femenina por parte de las autoridades de la Federación Argentina de Ajedrez (FADA).


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