#ESCÁNDALO Dos importantes funcionarios de Larreta manejaban el auto de una constructora a la que le otorgaban obra pública

Hasta tenían la Cédula Azul a su nombre. A pesar de las pruebas y el dictamen en la Justicia, el Jefe de Gobierno porteño los mantiene en funciones.

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Noticias La Insuperable

Cada vez son más claros los casos de corrupción en el gobierno de la Ciudad y, proporcionalmente, cada vez es mayor el silencio mediático que cubre al Jefe de Gobierno porteño. Sale a la luz, recién ahora y desde este medio, de un flagrante caso de corrupción que toca a dos altos mandos del gobierno porteño.

A través de una minuciosa investigación judicial se pudo determinar que un automóvil, Fiat 500 «Cinquecento» vinculado a una empresa inmobiliaria «pantalla» y en cuya compra intervino un empresario de la construcción ganador permanente de obra pública en la Ciudad, era «asignado» a dos funcionarios de alto rango, uno de ellos muy cercano a Rodríguez Larreta, para que dispusieran del mismo a su antojo, contando hasta con la correspondiente autorización de manejo a su nombre.

Paula Matach Krumpholz

Los funcionarios involucrados son Paula Matach Krumpholz, Directora General de Articulación Interjurisdiccional del ministerio de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desde agosto del año pasado e hija de dos ex funcionarios del gobierno de Urtubey en Salta, que ingresó al gobierno porteño en 2015 como Asesora en el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat. El otro, Carlos María Pedrini, en en gobierno desde 2004, quien hizo carrera de la mano de Carolina Stanley y que, en 2020, fue designado por Larreta a través del DECRETO N.° 79/20 como representante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ante la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR).

Más aún: Pedrini es uno de los hombres de confianza de Horacio Rodríguez Larreta, a quien le maneja territorialmente la campaña presidencial.

Dólares ocultos

El 1° de febrero de 2016, Aída Nelly Campo Vilchez, una ciudadana peruana, fue detenida en el aeropuerto de Ezeiza por la PSA mientras intentaba abordar un vuelo de Aerolíneas Argentinas. Un control de rutina reveló que llevaba encima 49.222 dólares ocultos entre un bolso de mano, entre las páginas de una agenda, entre sus zapatillas y en una pequeña bolsa de tela rosa que había calzado bajo su corset.

Este hecho derivó en una investigación judicial que determinó que la mujer era una delegada barrial de una de las zonas más pobres de la Villa 31 bis, que manejaba una cooperativa que hacía «negocios» con la Ciudad y a su vez, presidía una inmobiliaria (sin actividad) llamada «Santos Caracoles S.A.».

El año pasado el Tribunal Oral Penal Económico Nº 1 terminó condenando a Campo Vilchez por el delito de tentativa de contrabando de divisas que concurre en forma real con el delito de receptación de ese dinero proveniente de un ilícito penal. Pero más allá de la condena, es muy interesante leer el fallo y las conclusiones a las que arribó la Justicia.

En primer lugar, la estrecha relación entre la ciudadana peruana, la inmobiliaria «Santos Caracoles» y la compra de un vehículo Fiat 500 a los 7 días de constituida ésta, con el empresario de la construcción Pablo Gustavo Aparo, quien «se encuentra íntimamente vinculado con la gestión pública, ya que a través de las empresas que integra, ha prestado servicios en diversos barrios de emergencia, entre ellos en el que reside Campo Vilchez, tal como puede observarse de la frondosa facturación que registra con el Gobierno de la Ciudad«.

Cédula Azul

Pues bien, este auto en cuestión terminó en manos de los dos mencionados funcionarios porteños. «… se tuvo por acreditado –con el grado requerido para ese estadio procesal- la presunta comisión de los delitos reprimidos en los artículos 256 y 258 del Código Penal, al haberse puesto de manifiesto, entre otras cosas, que Carlos María PEDRINI habría hecho, en ejercicio de sus funciones ligadas a la realización de obras públicas, desarrollar licitaciones irregulares a favor del contratista Pablo Gustavo APARO y como ´contraprestación´ PEDRINI habría recibido de APARO al menos, y como dádiva la posibilidad de uso de un rodado en cuya compra APARO habría intervenido. Asimismo, se demostró que ese vehículo figuraba a nombre de la sociedad “Inmobiliaria Santos Caracoles S.A.” cuya presidente resultaba ser Aída CAMPO VILCHEZ«, indica el fallo con la sentencia condenatoria a la mujer peruana dictado el 12 de febrero del año pasado por el Tribunal Oral Penal Económico Nº 1.

En su fallo, los jueces son muy claros, y recomiendan que «no deber perderse de vista que los beneficiarios por la adquisición del vehículo en trato fueron, Paula Matach Krumpholz y Carlos María Pedrini, quienes desempañaban, a la época de la compra del vehículo, cargos públicos en el Gobierno de la Ciudad, en áreas relacionas (SIC) con la gestión social«.

Tanto Pedrini como Matach Krumpholz tenían su cédula azul autorizante para manejar el vehículo de oscura procedencia.

Hoy día, a pesar de este fallo, ambos funcionarios continúan prestando «servicios» en el gobierno de la Ciudad, el mismo gobierno en el que Larreta, asegura, se lucha contra la corrupción (complicidad mediática mediante).

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