El ataque de las minorías

Ilustración de la Muerte en un cementerio, de pie sobre una base, con brazos extendidos y una guadaña, rodeada de lápidas y cruces.

Del brutalismo a la necro política: los cuerpos desechables en el marco del repliegue inmunitario que acompañan los espectros del superávit.

[Un recorrido filoso por los «mundos de muerte» de Achille Mbembe, la paradoja inmunitaria de Roberto Esposito y el «sálvese quien pueda» hecho doctrina estética. Porque cuando el mercado te pega un planchazo, el único ritual de convivencia que sobrevive es bailar para cambiar esta suerte. Entre tableros de ajedrez, romances en judeoespañol y el frío implacable de la planilla de Excel oficial, la tertulia en el PH del Dr. D disecciona la crueldad libertaria del «déficit cero».]

Por Silvina Belén para NLI ·

«La soberanía es la capacidad de definir quién importa
y quién no, quién es dispensable y quién no lo es».
— Achille Mbembe, Necropolítica

La falange blanca avanza en tromba. Una bayoneta de peones busca quebrar el flanco en rústica avalancha que hiere la armonía con prepotencia. Es la posición que vemos al llegar al PH en el atardecer lluvioso. El doctor, como Marlowe en la soledad doméstica, estaba reproduciendo una partida que nos daba la impresión de estar en las antípodas de sus estilos predilectos.

A un costado del tablero, un enorme felino de pelaje atigrado —bautizado Soriano, aunque el doctor le dice afectuosamente Capa cuando se adueña de las casillas claras con elegancia geométrica— vigila las piezas con parsimonia de gran maestro.

—Miren este despliegue —dice el doctor—. Un brutalismo hecho ataque de minorías. Rompe su propia estructura, debilita casillas clave con tal de sostener la embestida. Vende audacia libertaria como nos la venden a nosotros. Pero no es ajedrez el sino argento, muchachas. Es el sálvese quien pueda hecho doctrina estética, el ataque de minorías llevado a la demolición social.

Una escena urbana mostrando una estructura dañada, con una valla de alambre y faroles, y personas caminando entre escombros.

Él, que en sus épocas de gloria ostentó unas célebres tablas contra el mismísimo Miguel Najdorf que todavía se recuerda en los cafés, no sucumbe ni ante la pirotecnia de tablero ni frente a los espejismos que hacen ver el brutalismo libertariano como panacea del déficit cero.

Con suavidad, el doctor acaricia la cabeza de Capa. Da la impresión de encontrar en la nobleza del pelaje felino el refugio perfecto contra las viejas miserias de los hombres.

«La clave de bóveda de este tiempo la diseccionó Achille Mbembe cuando dejó de mirar la biopolítica amable de Occidente para meterse con la necro política. Mbembe nos mostró que la máxima expresión de la soberanía ya no es el viejo poder de hacer vivir o dejar morir, sino el poder de dictar quién es descartable y quién no.

Libro titulado 'Necropolítica' de Achille Mbembe, con una imagen de un brazo sosteniendo un arma en la portada.

El soberano actual ya no empuña la espada, redacta el decreto de exclusión presupuestaria en una oficina mejor climatizada que las de FADA en Martelli. El superávit fiscal a cualquier precio es una tecnología necropolítica de manual: crean mundos de muerte donde las poblaciones son empujadas a la condición de espectros vivientes, suspendidas en una destrucción pasiva pero sistemática.

Esto se matiza, claro, con lo que Franco «Bifo» Berardi llama la psicopatología de la crueldad. Bifo advierte que el capitalismo cognitivo ya no solo extrae plusvalía del músculo, sino del alma y de la capacidad de empatía. Cuando la crueldad se convierte en la única épica de gestión, el exterminio pasivo de los improductivos se vuelve sentido común.

El mercado no te fusila, simplemente te apaga el respirador de la cobertura médica, te licua la jubilación hasta la inanición o te borra de la planilla de pensiones por discapacidad porque tu cuerpo roto rompe la estética de la eficiencia productiva».

Una mujer mayor en un ambiente acogedor sostiene una tetera mientras un gato anaranjado la observa. En el fondo, se puede ver un jardín interior con plantas verdes.

Desde la biblioteca del fondo, donde descansan las fotocopias de romances en judeoespañol, se acerca Paloma sosteniendo una tetera. Trae aromas a clavo y esa calma de otra era que pacifica el living pero priva al Dr. D de la cafeína de su robusta angoleña.

El felino abandona el tablero con un salto elástico para ir a frotarse contra sus tobillos. Paloma lo recibe en su falda con la naturalidad de experta en filosofía de convivencia con gatos. Quien ha pasado media vida rescatando la memoria de los expulsados de 1492, aporta su nota al pie:

Portada del libro 'Lo que aprendemos de los gatos' de Paloma Díaz-Mas, con un gato blanco sobre un fondo rojo.

—En el buen djudesmo se habla del mandamiento, de los desamparados de la fortuna. Pero esto no parece fatalidad ni designio divino, doctor. Esto semeja despojo planificado con la frialdad de un tribunal inquisitorial que, igual que en el siglo XV, te condena por el aceite que usás en tu cocina. Sería la vieja mancha del lugar.

—Es que la paranoia de la que habla Roberto Esposito ya está en la calle —intervine para traer a la tertulia a otro italiano—. El desmantelamiento del programa de Acceso a Medicamentos dejó a miles de pacientes oncológicos en un limbo burocrático de entrega de drogas que se volvió una lotería de Babilonia.

Portada del libro 'La lotería en Babilonia' de Jorge Luis Borges, con un diseño simple y un laberinto en el centro.

—Es el expediente usado como guillotina pasiva. Y el desprecio por la discapacidad es igual de quirúrgico: el desfasaje de los aranceles del nomenclador nacional frente a los costos reales de transporte y mantenimiento es una forma elegante de forzar cierres silenciosos de centros de día, condenando al discapacitado al encierro doméstico y expulsándolo de la fisonomía urbana.

El doctor mueve el alfil rey de casillas oscuras, cruzando la gran diagonal que domina el centro, y retoma el hilo itálico:

—Ahí tenés la tragedia inmunitaria de Esposito. Para proteger la cantilena del «déficit cero», la extrema derecha erige el búnker de cristal que necesita en sus casillas para, por pura simetría destructiva, inyectar la muerte en las contiguas. Se inmunizan del «gasto público» a costa de los viejos y los frágiles, destruyen el lazo solidario. La inmunidad muta a enfermedad autoinmune.

Interior de un spa de hielo con paredes de hielo, iluminación suave y una piscina de agua clara.

Alejo levanta la vista de sus apuntes. Su memoria implacable retiene tanto el sutil contragolpe de una miniatura de la Olimpiada de Turín como la alineación exacta de Los Elefantes de Costa de Marfil en el Mundial de 2006, esa extraña tregua cuatrienal donde su rigor académico se rinde a la mística del color naranja.

Logotipo de la Federación Ivoriense de Fútbol, mostrando un elefante y el nombre 'Côte d'Ivoire' en un fondo verde.

—Es el triunfo de la estructura ruda sobre la poética del cuidado —apunta, entornando los ojos miopes—. Igual que en las crónicas de las grandes pestes, los gobernantes prefieren tapiar las casas con los enfermos adentro antes que admitir la fragilidad del reino.

Jeque asiente desde la otra punta de la mesa para acotar, con esa parsimonia del que ha redactado demasiados folletines de pasiones extremas y ha caminado demasiadas canchas ásperas del ascenso, una analogía que no deja bien parados a sus ídolos de la zaga, Diego y Satanás.

Jugadores de fútbol involucrados en una pelea durante un partido, con expresiones de tensión y enojo.

—Es el juego de los rústicos, doctor —dice el Jeque, acomodándose los anteojos y mirando las piezas como quien evalúa una zaga central infranqueable—. Te meten el codazo en el cogote a lo Diego Lugano o te cruzan abajo, al tobillo, como Satanás Páez en sus mejores tardes en Tucumán, y después te dicen que fue una fricción normal del libre juego de las fuerzas del mercado de césped.

El Dr. D, como buen anfitrión, le agradece el té herbal a Paloma pero, de una, lo apura en el garguero tratando de disimular el gesto de los condenados a beberse aceite de ricino o de hígado de bacalao. Después comenta:

—Te sacan del juego con un planchazo que legalizan con el “siga, siga” —al viejo estilo Pancho en ausencia de fractura expuesta—, y exigen que aplaudas el fair play financiero o el planchazo al menesteroso de la Escuela del Bocha, que aún fantasea con poner el corazón mientras la estrategia fría de las minorías pone la plancha. Salvo el de la deserción de Bifo, no hay baile que cambie esta suerte.

Texto de la portada de la canción 'El baile de la gambeta' de Bersuit Vergarabat, con imágenes de fondo de bebidas y un ambiente festivo.

El doctor acomoda el caballo negro en una casilla de bloqueo central, que neutraliza la prepotencia de flanco, y le pone el broche D a la velada:

—La «nuda vida» de Agamben no flota en un limbo filosófico, está en la fila de una dependencia pública, en la espera del remedio recortado para sobreactuar firmeza ante los mercados financieros. Si tu cuerpo no produce plusvalía, sos un costo fiscal; en la era de la crueldad libertaria, tu derecho a la supervivencia queda revocado por una planilla de Excel que refrenda Toto frente a Fanta.

Portada del libro 'HOMO SACER: El poder soberano y la nuda vida' de Giorgio Agamben, publicada por Pre-Textos.

Nosotras nos despedimos porque el doctor declinó nuestra invitación a Ítaca. Como brechtiano impenitente, la más mínima sospecha de mímesis y catarsis complaciente lo espanta. Así que mientras la llovizna lustra la Juan B. Justo, camino junto a Carolina pensando en la fisonomía de una ciudad que se cierra sobre sí misma a fuerza de brutalismo.

Y en cómo el teatro de la crueldad actual ha cambiado los escenarios de madera por los despachos oficiales desde los que se ametralla hasta el Off que nos puso a la vanguardia escénica del mundo. Quieren que soltemos el arte, el bienestar, el asado y el puchero, la cultura, la salud pública y hasta el último resabio de empatía.

Un hombre sostiene un tablero de ajedrez mientras mira directamente a la cámara, con una expresión seria. Lleva una camisa blanca y tiene una corona naranja dibujada sobre su cabeza. El fondo presenta texto manuscrito en un color gris claro.

Lo pienso quizá porque vamos a encontrarnos con Jorgelina para ir a Ítaca a ver de nuevo La absurda idea de soltar. Habíamos en vano tratado de convencer al doctor haciendo hincapié en que además de un sustrato freudiano-lacaniano y regusto a Pinter, se notaba en la dramaturgia de la puesta de Carol Peiretti la intención de un distanciamiento brechtiano.

Pero no hubo nada que hacer: ese casi pueril purismo brechtiano de la porfía del Dr. D se impuso como la pe de Peiretti en esta oración. Franco «Bifo» Berardi, Roberto Esposito, Giorgio Agamben y Achille Mbembe quedaron en pausa por obra y gracia de los buenos oficios de Jorgelina: ella nos llevaría de la mano hacia el último ritual de convivecia que sobrevive a pesar de la hegemonía brutalista que pretende convertirnos en islas perdidas en las aguas pútridas del sálvese quien pueda.


Ilustración de la muerte de pie sobre un grupo de tumbas con cruces, con los brazos extendidos.

Glosario y notas de Referencia• Necropolítica (Achille Mbembe, 2003): Extensión de la biopolítica foucaultiana que describe cómo la soberanía contemporánea se define por el poder de decidir quién es descartable, administrando activamente el derecho a morir mediante «mundos de muerte» económicos.
• Ataque de minorías (Ajedrez): Maniobra posicional donde un bando avanza peones en un flanco donde está en inferioridad numérica para demoler la estructura rival, abriendo líneas a costa de debilitar sus propias casillas clave. Su efectividad o no depende del contexto objetivo o psicológico.
• Psicopatología de la crueldad (Bifo Berardi): Análisis del tránsito hacia el capitalismo cognitivo, donde la precarización existencial desgasta la empatía biológica. La crueldad institucional pasa a ser el principio organizativo del sistema contable. El concepto se profundiza en la crónica fundacional de La trampa del desapego.
• Paradoja inmunitaria (Roberto Esposito): Conflicto dialéctico entre communitas (cuidado mutuo) e immunitas (protección individual). El búnker del «déficit cero» radicaliza el dispositivo inmunitario hasta generar una enfermedad autoinmune que devora el lazo solidario del reino.
• Nuda vida (Giorgio Agamben): La existencia biológica desprotegida (zoé) y despojada de amparo ciudadano (bíos). El homo sacer administrativo es aquel a quien el sistema deja morir pasivamente (recortando medicamentos u obras sociales) sin cometer un crimen técnico.


Descubre más desde Noticias La Insuperable

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

1 comentario

Deja una respuesta