Claves de la imposición de proyectos: el caso UniCABA-PRO

Por Alejandro Enrique  @ale_enric  para La Insuperable ·

Es sabido, archisabido, que no hay transformación ni reforma que sea exitosa si no cuenta con la intervención real de los actores del ámbito en el que esa transformación pretende instalarse. Y lo saben bien, pero igual pretenden imponerla.  Isabel Vassallo

Isabel Vasallo

A la pregunta de una estudiante del Instituto Superior de Formación Docente 5074 sobre el porqué de la propuesta de cierre del GCBA de 29 centros educativos de formación docente, Horacio Rodríguez Larreta, molesto, respondió: “No vamos a cerrar nada”, y de ahí en más se negó sistemáticamente, con modos poco urbanos, a dar las sencillas explicaciones que la joven le requería sobre el asunto.

El fastidio suele ser la actitud característica de los funcionarios de Cambiemos frente a cualquier persona que no acepte de buenas a primeras las maneras autocráticas que definen el estilo de gestión PRO para imponer proyectos, reformas arbitrarias e iniciativas de diversa índole.

No debe olvidarse que la Doctrina Macri-Bullrich —expuesta por sus creadores poco antes de alzarse con el Sillón de Rivadavia y el Ministerio de Educación, respectivamente—, aunque desde hace ya mucho se extienda a todos los ámbitos de acción del PRO, nació con el fin de aniquilar el sistema educativo estatal.

Para el caso del ominoso proyecto UniCABA, todas las claves las dio la Profesora Isabel Vasallo el 17 de abril pasado en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No hace falta agregar nada más a su exposición, clara y contundente.

 

Buenas tardes a todos:

Lo que quiero decir pretende solo agregarse a las excelentes y sabias intervenciones de mis colegas. Y a otras exposiciones que he escuchado aquí, en otras oportunidades.

Me quiero referir al método que se está llevando a cabo para imponer este proyecto.

Apunto principalmente a los 33 legisladores/as que votaron que este proyecto “sea debatido” en este recinto, que el proyecto no sea retirado. Y quiero explicar por qué, en cambio, nosotros —docentes, egresados de estos institutos, jubilados que hemos pertenecido a esas instituciones, estudiantes de esas instituciones, personal administrativo— queremos que se retire.

Queremos que se retire porque no confiamos en el supuesto debate que se haría en torno a él, porque el debate implicaría un diálogo que tuviera en cuenta, por ejemplo, todo lo que desde hace numerosos martes y jueves estamos exponiendo, ¡a modo de monólogo!, quienes nos oponemos a él.

Estamos argumentando por qué desechamos este proyecto, y una de las cuestiones centrales es esta: cómo aceptaríamos el debate sobre un proyecto para cuya confección no se ha tenido en cuenta la palabra de quienes estamos realmente involucrados en la formación de profesores y maestros.

Es sabido, archisabido, que no hay transformación ni reforma que sea exitosa si no cuenta con la intervención real de los actores del ámbito en el que esa transformación pretende instalarse. Y lo saben bien, pero igual pretenden imponerla.

¿Cómo van a debatir un proyecto que está viciado de nulidad desde el vamos, ya que su autora o propulsora, la señora Soledad Acuña, ha ¿trabajado? de espaldas a quienes legítimamente están facultados para llevar adelante un proyecto de estas dimensiones? ¿De dónde extrajo la señora Acuña el saber que se requiere para dar forma a un proyecto de tamaña envergadura, no por lo que el proyecto es, sino por lo que afecta? ¿Acaso se nos escapa que hay otros móviles que nada tienen que ver con la educación, detrás de esta manipulación?

De estas dimensiones, digo, de esta envergadura, porque estamos hablando nada menos que de la formación de maestros y profesores, y proponer para formarlos la fundación de una Universidad sobre la base de la destrucción de 29 instituciones, es algo que nunca hubiéramos imaginado, ni en la peor de las pesadillas.

El aniquilamiento de estos profesorados, muchos de ellos construidos sobre las escuelas normales cuya fundación se debe inicialmente a Sarmiento, esa figura polémica de la que se rescata el nombre en muchas oportunidades pero que nunca ha sido mencionado por ustedes  en torno a la cuestión nodal para la educación que acá nos convoca, es una aberración histórica. Y la historia no es una cuestión de pasado, estamos en la historia, somos sujetos históricos, estamos haciendo historia, cada minuto y cada día. Pues bien: tengan en cuenta que si “debaten” este proyecto, es decir, lo votan, afirmativamente, según dan los números, quedarán para la historia como los primeros [de los gobiernos que este país ha tenido] que destruyeron las columnas de la formación de maestros y profesores en el ámbito de la educación pública. Porque ustedes no son eternos, pasarán, pero cometido este acto, ¿quién volverá a levantar esas instituciones? Ustedes serán los responsables, y si a mí me llena de vergüenza ajena solo decir “están proponiendo cerrar 29 instituciones formadoras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, me pregunto cómo no les llena a ustedes de vergüenza. Cómo no les llena de vergüenza que este proyecto sea comentado livianamente en programas televisivos de décima categoría, en revistas farandulescas, mientras quienes algo sabemos de esto, porque hemos consagrado la vida a aprender para enseñar y enseñar para aprender y comunicar e interactuar, no tenemos voz frente a la ciudadanía y frente a la opinión pública, por lo cual hemos elegido la calle como lugar en que ser visibilizados , no como pura catarsis, sino en la esperanza firme de que a partir de nuestra acción otros y otras se pregunten, nos pregunten, reflexionen, se interioricen en tamaño problema, que es de todos, de todas.

No creemos que ustedes, legisladoras y legisladores, estén para cumplir con lo que su partido propone. Sino para tomar como propias las problemáticas que la vida en común impone. Votar por este proyecto a ciegas, porque el partido en el gobierno lo impulsa, los llevará a pasar a la historia como aniquiladores no solo de numerosas fuentes de trabajo sino de una tradición fecunda y siempre perfectible, factor de identidad para generaciones y generaciones de conciudadanos. Eso sí: les reservará un lugar especial, por lo menos por un tiempo, como mediocres operadores del mercado nacional e internacional.

Gracias por (espero que) haberme escuchado.

N. de la R.  Agradecemos a la Profesora Flavia Rosso por el aporte del texto completo de la exposición de Isabel Vasallo en la Legislatura CABA.  

 

Claves
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