Muy cerca del edén

Por Alejandro Enrique para Noticias La Insuperable

Hablar del plan de gobierno de Cambiemos como un plan de negocios ya se ha convertido en un lugar común. La falta de originalidad de esta caracterización no invalida la crudeza del acierto. En ese plan hay una serie de obstáculos a remover que forman el conjunto que tendría que ser convertido en escombros: trabajo asalariado, previsión social, salud y educación estatal.

Las acciones destructivas se combinan principalmente en tres frentes que, por incidencia inmediata o mediata en la realidad, potencian sus efectos y allanan el camino para alcanzar la legalización de calamidades impuestas de hecho. El frente económico crea condiciones fácilmente atribuibles a una dinámica de lo inevitable, el de gestión genera improntas burocráticas selectivas y el parlamentario da las puntadas finales para incorporarlas al entramado normativo maquillándolas, de ser necesario, con correcciones en los aspectos menos trascendentes.

El contexto económico de por sí propició una reforma laboral no formalizada aún pero vigente, cercana al gusto predilecto del paladar PRO-Cambiemos. Desde que asumió Mauricio Macri, en números aproximados, el dólar subió casi un 200%, la inflación ─ de acuerdo con el IPC-CABA, que no sufrió un apagón similar al del INDEC─ ya roza el 100%. Los tarifazos de electricidad y gas, en promedio, podrían ubicarse arriba del 1.400%, y el del agua en algo menos de la mitad; el transporte en colectivo, por sobre el 200%. Ningún sueldo, jubilación o pensión logró acercarse siquiera a la inflación acumulada: el segmento salarial más favorecido arañó, en promedio generoso de los privados registrados, el 85%. El tridente dólar-inflación-tarifazos resultó un formidable precarizador de acción conjunta, potenciada.

Los Caballos de Troya que la alianza gobernante plantó en el Senado ─a la sombra de la crisis económica y las corridas cambiarias de mayo─ disimulan, por ejemplo, la reforma laboral que el plan de negocios reclama con insistencia. Al dividirla en tres proyectos que, de aprobarse entre gallos, mundial de fútbol y medianoche, representarían una verdadera precarización de derecho, persigue legislarla de menor a mayor, con disimulo, confusión conceptual y menor exposición de las complicidades de la oposición nominal, para generalizar todas las pérdidas que de hecho se han ido sufriendo en el ámbito del trabajo a medida que el accionar oficial extendió su modelo retrógrado.

A partir de un borrador inicial unitario, el oficialismo generó tres proyectos que ingresó al Senado cuando la atención del ciudadano común estaba centrada en los avatares monetarios en el marco del retorno al FMI. Se trata de la Regularización del trabajador no registrado, el Sistema de Prácticas Formativas para los estudiantes y nóveles graduados de la Educación Superior y la creación de la Agencia Nacional de evaluación de Tecnologías de Salud (AGNET), que enlaza universos a devastar: salud y trabajo. Cada uno de ellos esconde parte de la esencia de la más furibunda “flexibilización” imaginable. Si se aprobasen los tres, más allá de la intrascendente cosmética de rigor, la reforma estaría legalizada.

Sin perjuicio de la rapidez o lentitud con la que la voluntad oficial cuente para alcanzar las formalidades normativas, el frente económico promete más elementos persuasivos, apoyados tanto en hechos concretos como en pronósticos de amplia difusión: desempleo creciente y marco estanflacionario.

La excusa de la dureza del Fondo Monetario es otro de los condimentos para el menú de ajuste que seguirá presentándose como inexorable. La oposición dispuesta a decir “no” tiene pocas chances de sacar a la luz, aunque más no sea, alguno de los perfiles de la impostura del cambio, hoy reforzada con la cantinela del gradualismo perdido: este mediodía, por falta de quórum, fracasó la sesión especial para tratar el acuerdo con el FMI, situación vergonzante que, sin embargo, podía preverse sin muchos riesgos de errar.

Con la paralización de la obra pública, más deuda y metas restrictivas con impacto directo en el empleo, el círculo se cierra.

La posibilidad de un avance directo sobre el FGS de la ANSES, por otro lado, es ahora mucho más tangible, pero ya estaba preanunciada desde la aprobación de la mal llamada Reparación Histórica y solamente requería el tiempo de maceración imprescindible hasta la llegada de las recetas del Fondo a través, cómo no, del chef Cardarelli. Ya, sin ir más lejos, se alzan voces que con tono de panacea de jubilación privada afirman que los propietarios legítimos del FGS serían, nada menos, que los viejos aportantes a las AFJP. Y los dueños de las AFJP, que nada más que por ahora resulta inoportuno mentar en tono alto.

Para la educación, desde luego, ha habido denuestos sostenidos, con intermitencias acordes al nivel de turno en el cadalso. El protagonismo que se le dio desde las usinas oficialistas a la formación superior en los últimos meses no fue en desmedro de la aplicación de la Doctrina Macri-Bullrich de fuego disímil y permanente, hoy tanto o más vigente que el primer día. El Proyecto UniCABA de Larreta y el ataque de Vidal a las universidades del conurbano sonaron más que la ausencia gubernametal para alcanzar un acuerdo con los docentes de los otros niveles, pero funcionaron en conjunto. La apertura del codiciado mercado educativo tampoco puede esperar demasiado: es también parte esencial de un plan de negocios que sigue avanzando, aunque los destellos de crisis autoinfligida lo opaquen.

Que el macrismo se encuentre en el trance de atravesar Escila y Caribdis no debería ameritar perder de vista que está muy cerca de su edén ideológico: se abroquela para un contragolpe que capitalizará, de no mediar reacciones creativas, sobre el asombro de quienes subestiman una construcción que poco tiene de improvisada. Hoy por hoy, el paradigma PRO-Cambiemos cuenta con suficientes complicidades como para derrochar sin peligro de bancarrota. Y una cantera tan nutrida de aspirantes al beneficio maximizado que le permitiría sacrificar, de la noche a la mañana, a cualquiera de las figuras que exhibe en su cumbre sin declinar objetivos ni metas.

@ale_enric

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