La Quinta Columna* del Cambio

Por Alejandro Enrique para La Insuperable 

Los gobiernos conservadores fueron mayoría a lo largo de la historia nacional. Mal que les pese a los detractores del populismo, los prejuicios mejor cristalizados en el sentido común de la sociedad obedecen a ese predominio. La nueva derecha capitaliza experiencia y prejuicio en la construcción de su actual simbología. Debilidades transitorias, escándalos y “fuego amigo” deberían tomarse con pinzas.  

Mientras en la mesa chica de Cambiemos se replantean la estrategia comunicacional para recrear su canto de sirenas, las imágenes del esbozo de unidad peronista comienzan a circular por las redes sociales; con eco todavía dispar, sesgado o socarrón, en los medios. El efecto vacacional modera cualquier grandilocuencia al restringir la disponibilidad, de izquierda a derecha, de las figuras del jet set político.  Sin embargo, el letargo veraniego no fue suficiente para minimizar los efectos adversos que sobre la imagen del gobierno provocaron los hechos traumáticos producidos en frentes sensibles al malestar ciudadano: nada faltó en el trayecto que va desde la ética hasta el bolsillo.

WSJ – https://www.wsj.com/articles/inflation-stalks-macri-in-argentina-1518383551

Sin embargo, una serie de inquietudes crece tanto entre los detractores de la primera hora como entre los desilusionados de a pie: ¿qué perspectivas realistas pueden considerarse para 2019 ante el fracaso del proyecto económico del gobierno y la progresiva caída del velo que hábilmente había sostenido para validarse en el plano moral? ¿A pesar de todo hay “Cambiemos para rato”, como sostienen ciertos analistas o, de no ser así, podrá revertirse la matriz retrógrada que se impuso en tiempo récord y ya muestra sus efectos devastadores sobre las clases medias? ¿Es el peronismo unido la única vía imaginable, reparadora, como muchos plantean y destaca, por ejemplo, Beatriz Sarlo, o se necesitarán de nuevo más de veinte años para salir a flote, como sucedió tras la dictadura cívico-militar? O, lo que es peor: ¿será lo que se ve en este momento la línea de flotación a mantenerse por largo tiempo, como, por ejemplo, en Chile?

MENOS CLASE MEDIA. Fuente, Diario PULSE: http://diariopulse.com/en-dos-anos-se-achico-la-clase-media-y-quebro-la-movilidad-social-ascendente/37231

En paralelo a esta dinámica entre la inquietud y la duda, podrían arriesgarse algunas hipótesis sobre los peligros de una continuidad solapada del modelo PRO que con tanta rapidez ejecutó Cambiemos. De consolidarse la neo-aristocracia hoy enquistada en la administración del estado con la intención de permanecer a futuro como privilegiada y hegemónica ─en lo económico y en la imposición cultural─ , más allá de un cambio formal de autoridades políticas, la incidencia de grupos afines en lo ideológico hoy apartados, no del todo incluidos en los procesos decisorios, los cargos relevantes o los beneficios de la cercanía cenacular, podría tornarse decisiva en el mañana e interpenetrar los espacios vistos como alternativas opuestas al modelo vigente. No en vano el aparato propagandístico oficial ha destinado tantos recursos al sostén de la llamada batalla cultural, que en otros planos se apoya en la censura, el desmantelamiento de medios públicos de comunicación, el desprestigio de las organizaciones de derechos humanos y cruzadas como las que en sus dominios Hernán Lombardi bautizó “deskirchnerización”, que se replican con otras denominaciones según el ámbito en el que se pongan en práctica. 

El temor a la neutralización del verdadero cambio de las actuales condiciones a través de la unidad del peronismo se funda en vulnerabilidades como las que Gioja expresó en una frase cuyo trasfondo no parecería haberlo inquietado en demasía: “Tenemos que desprendernos de algún gorilismo interno que tenemos. No nos podemos poner en exquisitos. Somos un movimiento grandote, desordenado, y tenemos que llegar a la unidad”. Las personas vistas como las de mayor relevancia dentro del movimiento, las de más alta exposición pública, darán la fisonomía ideológica general de la unidad ─no necesariamente la verdadera─, en caso de concretarse. Pero en el estrato de acción política más próximo a lo simple y cotidiano, en la innumerable cantidad de posiciones municipales, concejalías, reparticiones y demás lugares cubiertos y a cubrirse en el futuro, se juega en gran medida el rumbo que podría tomar un hipotético gobierno que sucediera y, en teoría, se diferenciase del actual. 

Así como hoy se conoce la enorme cantidad de quintacolumnistas afines a Cambiemos que minaron la administración de Cristina Fernández en cargos políticos de jerarquía e, incluso, a los que desde posiciones clave en reparticiones públicas se constituyeron en punta de lanza de las purgas más despiadadas que diezmaron los estamentos precarizados del personal, muchas de las intendencias y gobernaciones que en la actualidad están en manos de la oposición ─sin hablar de legislaturas y concejos─ albergan celosos custodios de la cultura y modelos de la derecha más conservadora; circunstanciales entenados, resentidos con el macrismo que les cortó las alas, pero no con la ideología que los hermana. Porque una cosa es el estilo de sociedad que la organización de servicios de gestión PRO atesora en su misión, y otra cosa la visión de coyuntura que expresa la línea de consumo Cambiemos con el privilegio de productos personales con perspectivas de crecimiento.

En esencia, el neoconservadurismo pseudoliberal, como expresión de la continuidad de lo más rancio de la derecha argentina a través del PRO-Cambiemos, es homogéneo en pensamiento pero no en inclusión de adherentes. No basta con compartir una concepción elitista y punitiva puesta al servicio de la redistribución retrógrada. Tampoco es suficiente con haber contribuido desde espacios plebeyos al triunfo de Macri, por más derechista que se pretenda ser. La construcción neo-aristocrática que encarna la alianza gobernante pone una vara muy alta para otorgar membresía. Las aspiraciones políticas, incluso las más modestas, están acotadas a la pertenencia o a la extrema necesidad. El plan de negocios no cuenta con espacio suficiente ni hay voluntad de incorporar más beneficiarios; en realidad, inmediatamente después del ascenso al poder comenzó la poda de expectativas hacia los personeros descartables. Los primeros arrepentidos tuvieron sus cinco minutos mediáticos, al tiempo que la oposición sobreviviente intentaba capitalizar acríticamente el éxodo de figuras ignotas para las grandes audiencias.

Crédito: EdiciónVera.com – Sicevich y Del Sel

Un caso emblemático, con cierta repercusión en 2017, fue el de la santafesina Alba Soledad Sicevich, cuya formación y carrera política se desarrolló durante años en el partido creado por Macri, cuyo liderazgo e ideas defendió a ultranza. Fue concejal del PRO, apoyó con fervor a Miguel del Sel y, también, se presentó como candidata a senadora provincial por Cambiemos en el departamento de Vera. Sin embargo, el año pasado sorprendió con su renuncia al PRO. Ella misma se encargó de difundirla todo lo posible: “Estoy muy desilusionada y arrepentida por haber puesto la cara por Macri”, le dijo al aire al periodista Gustavo Sylvestre. También declaró que Cambiemos “es un híbrido que nadie entiende” ante los micrófonos de FM La Patriada. Las principales razones que esgrimió para justificar el portazo fueron las mismas que podría haber expresado un votante cándido, inexperto políticamente, sorprendido en su credulidad. Inverosímiles tratándose de una dirigente fogueada, aunque bienvenidas por una oposición desmembrada y poco reflexiva. 

Como a tantos otros, el recorte de alas en Cambiemos no la alejó del cargo público: logró acceder a la Secretaría de Gestión en la Intendencia de Calchaquí, a cargo de Rubén Cuello, al que algunos recuerdan como ufano destripador de dorados e infractor a la ley de pesca. Más inclinada al paternalismo vecinal que a la inclusión, conserva intactos los “valores” de la nueva derecha. También promueve, como era previsible, charlas motivacionales y actividades diversas de pura cepa PRO. Justo es decir que en la actualidad la contadora Sicevich reafirma su independencia con criticas destinadas al escasamente virtuoso intendente que la sumó a su equipo. Para ceñir el parangón a dos cultores de la partida doble, podría afirmarse que al jujeño contador Morales y a la santafesina contadora Sicevich es mucho más lo que los une en pensamiento que en circunstancial notoriedad e ingresos.

Sátira: Morales en la visión de La Radio MAK

Este tipo de figuras menores, casi un plebeyado al servicio del conservadurismo, forman la trama de contención en los estratos medios y bajos de la administración pública, que bien podría redoblar esfuerzos para evitar que se revirtiese la matriz impuesta por Cambiemos. La estrategia de marketing personal de auto proclamación de independencia, alta rotación partidaria y presencia constante en cargos públicos de primera línea, ha sido fructífera en figuras emblemáticas como Ocaña. La asociación automática con rectitud moral y firmeza de principios que opera en el gran público ha hecho posible que la estrategia se proyectara e imitara con la intención de incidir en colectivos reducidos, menos abstractos, en no pocas iniciativas personales. El enaltecimiento del vecino apolítico por sobre el ciudadano, la restauración de la caridad en desmedro de valores como la solidaridad, la equidad y la demonizada justicia social, parten del trabajo hecho a ras del suelo y no tanto de la influencia de políticos de primera línea, cuestionados por colaboracionistas o enaltecidos por su coherencia, según, claro, sea el lugar del que provienen. 

Con dos periodos de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires como base operativa y financiera, el logro a escala nacional de la derecha en el poder gracias al voto y no al golpe de estado, hito plantado en 2015, en parte gracias a la estrategia de haber ocupado previamente espacios a simple vista poco trascendentes, es la superación complementaria a la tradicional presencia camaleónico-conservadora al interior de los partidos populares que viene, como se sabe, al menos desde la época de los “galeritas” apoltronados en un ala fuerte de la vieja UCR.

El proyecto de permanencia de Cambiemos excede la presencia o la ausencia de Mauricio Macri. Parece haber sido pensado más como una marca con productos que se ofrecen u ofrecerán oportunamente a una clientela fidelizada que como una construcción político partidaria. La imagen de la marca es la que debe perpetuarse. Los productos se lanzarán de acuerdo con las condiciones del mercado de sufragantes. Hablar de “macrismo”, entonces, sería como decir “fernetbranquismo” o “iphonismo”. El PRO, como organización de servicios de gestión gubernamental de derecha, maneja su marca Cambiemos e incorpora accionistas minoritarios, ejecutivos estrella y mandos medios según las necesidades operativas; construye productos a imagen y semejanza de las expectativas y demandas que los sondeos ameriten. 

Mientras se mantenga en la gran base consumidora el prejuicio hacia competidores con menos cohesión y predomine un estilo de vida social propiciado por modelos cercanos a la “tipología sicevich”, los servicios de gestión estarán asegurados a través de la primera o de las segundas marcas, con sus productos selectos, que oportunamente saldrán al mercado del sufragio. El fetichismo de la encuesta y el focus group no se vería tan patológico si se aceptara como posible un marco así delineado. 

Vidriera de productos

Por otra parte, la agonía de la clase media podría no ser tan poderosa para marcar el fin de ciclo neo-aristocrático como se prevé. Una reflexión no académica de la socióloga Paula Canelo ilumina gran parte de las inquietudes arriba esbozadas. Se publicó el 15 de diciembre del año pasado en Arte política con el título de “Un mundo con los pobres bien lejos“. Afirma respecto del macrismo, y podría extenderse al cambiemismo en general, que “La clave para entender las adhesiones al macrismo, esa indudable derecha dudosamente democrática y moderna, está en desentrañar su potencia simbólica, ideológica y cultural, mucho más que en medir su performance “material” (económica).”. También agrega que “Por eso el macrismo no para de buscar, recrear, agitar, a toda costa, un clima de visceral odio social. Porque es allí donde está su fortaleza, su parte del pacto: su capacidad para mantener las distancias sociales.”. 

Paula Canelo (@pvcanelo)

Esta suerte de pacto repleto de autoflagelantes parece contar, además, con voceros y fogueados cultores: la quinta columna conservadora de pequeños burócratas, inquieta, proactiva, omnipresente. Tal vez la llave de la administración del estado que se entregó en 2015 esté mejor protegida de lo que se supone. Cabría preguntarse, para terminar, si esta ignota legión de custodios alcanzará la fuerza necesaria para encarar con éxito el cambio de cerradura.

@ale_enric

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