Brecha digital en tiempos de Covid-19: CABA a la vanguardia

El desmantelamiento del programa Conectar Igualdad que el gobierno de Cambiemos realizó a partir de 2016 con saña social significó un ahondamiento rápido de las brechas digital y educativa en todo el país.

Por Alejandro Enrique para Noticias La Insuperable ·

La necesidad imperiosa de resguardar a la población del Covid-19 y evitar un colapso sanitario a través de medidas de riguroso aislamiento pusieron en primer plano los retrocesos que en los cuatro años de macrismo sufrieron los sistemas de educación y salud.

La emergencia obligó a suspender las clases en todos los niveles e implementar la educación a distancia sin la infraestructura ni las bases imprescindibles que aseguraran un mínimo de equidad. En este plano, la denominada brecha digital (BD) destaca con crudeza las diferencias que marca la menor o mayor posibilidad de acceso a las TIC. Este contraste vale tanto para alumnos como para docentes y padres.

La brecha digital que a partir de 2010 se intentó reducir a través de la implementación del programa Conectar Igualdad  y otras acciones de política educativa y social es un fenómeno relacionado con los niveles de desigualdad que el país registra. Por tanto, el vertiginoso desmantelamiento de los sistemas solidarios que se llevó a cabo entre 2016 y 2019 la agrandó mucho más de lo que había logrado reducirse en un lustro.

Aunque estas diferencias en el acceso a las TIC y las competencias digitales resalten en el plano educativo, lo cierto es que tienen incidencia en todos los ámbitos porque generan carencias, desventajas y estrés en amplios sectores de la población. Las clases medias, antes menos castigadas por la BD, comenzaron a sufrirla en carne propia a partir de la compulsiva transferencia de recursos hacia las élites económicas que debieron afrontar en los últimos tiempos.

El precio desmesurado de los servicios de energía, telefonía y conectividad en relación al ingreso promedio de los asalariados a puesto al borde de la incomunicación digital a un elevado número de personas que si bien cuenta, al menos,  con las competencias básicas para interactuar en entornos virtuales carece de recursos para afrontar sus costos visibles y ocultos e incrementar sus habilidades en este campo.

En el contexto de emergencia que se vive, la BD es una herida abierta que genera estragos en la vida cotidiana de muchísimas familias, colectivos vulnerables e individuos. Discapacitados, desocupados,  jubilados, pensionados, sub-ocupados y cuentapropistas de bajos ingresos son parte de un todo más amplio al que margina la creciente imposibilidad de acceso a las TIC.

Para la comunidad educativa este problema es mayúsculo porque se entrelaza con intereses espurios que atacan al sistema estatal con la intención de allanar un camino que se abra a oportunidades de pingües negocios tras la imposición de un sentido común de ilusorias modernidad, calidad e igualdad de oportunidades.

La intervención de ONG con apariencia neutral o filantrópica pero en verdad comprometidas con el proyecto educativo neoliberal, remozado por la nueva derecha, más la incidencia de funcionarios que se ubican a ambos lados del mostrador hace prever un futuro de educación para pocos e inmensa BD si las autoridades políticas nacionales no toman medidas drásticas al respecto.

La Ciudad de Buenos Aires que, guste o no, proyecta su influencia como vanguardia de la urbanidad opulenta al resto del país, oculta la brecha digital con el mismo cinismo con el que disfraza su letal inacción en las villas.

La realidad indica que CABA es punta de lanza del proyecto educativo neoliberal que ahora encuentra en la forzada implementación de la educación a distancia (EaD) el ansiado campo orégano para colonizar a través de funcionarios-emprendedores un sistema en vías de desguace.

No es casual la incorporación de Gabriel Sánchez Zinny, ex funcionario de Vidal en la cartera de educación bonaerense  –con intereses empresariales en EaD y vínculos estrechos con fundaciones-, al flamante staff larretiano como director de la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa, ente descentralizado del ME de la Ciudad de Buenos Aires.

Zinny en tiempos de M. E. Vidal

Para mayor ilustración, veamos fragmentos de dos artículos sobre Zinny publicados en Letra P:

Pese al rechazo de la comunidad educativa, Sánchez Zinny tiene cargo en la Ciudad
Zinny en CABA con S. Acuña- Imagen: revistaque.com

Entre nombres rimbombantes de organismos y entes relacionados con la administración educativa, discursos de exaltada modernidad cualitativa y apelaciones constantes a la equidad, el GCBA jamás detuvo el embate contra la educación estatal ni perdió oportunidades para desprestigiar a los docentes que con malas artes, poco a poco, divide y precariza. Hoy carga sobre ellos gran parte de los costos que implica la EaD.

Es llamativo que una administración como la del PRO, tan comprometida como declara en modernizar la educación, no cuente con los medios ni haya previsto el modo de equipar a los docentes, brindarles conectividad domiciliaria y facilitar también la integración digital del alumnado más perjudicado por la BD que hoy no cuenta con el paliativo de la presencialidad. En verdad no es llamativo sino coherente con un plan de educación mercantilizada para pocos.

Al hacinamiento, la falta de agua y el premeditado  abandono al que ha sometido a los habitantes de las villas que sufren el embate del Covid-19 sin la menor posibilidad de defensa, el larretismo adiciona lo que prácticamente es una exclusión del sistema educativo de niños y adolescentes del lugar. Falta de conexión, de computadoras y teléfonos que se comparten entre muchas personas son moneda corriente en tan difícil entorno para sobrellevar un periodo de aislamiento.

Canasta escolar nutritiva

A través de las escuelas, además, se reparten cada quince días las “viandas” (con grandilocuencia denominadas Canasta escolar nutritiva), apoyo alimentario que hoy por hoy se torna crítico. Los docentes asumen la tarea de entregarlas y, más allá de la exposición al virus que esa labor implica, dan la cara ante la desesperación de quienes las necesitan y las ven reducidas e insatisfactorias: “Horacio podrá contarla como quiera, pero todos ustedes deben saber que mientras miente al Presidente, el Jefe de Gobierno porteño decidió eliminar ACEITE y AZÚCAR de la ‘canasta nutritiva’ que entrega a alumnos de escuelas públicas de jornada completa en CABA desde la semana que comienza.”, señaló el periodista Walter Valdez Lettieri (23/5/2020). También publicó en su cuenta de Twitter este comentario a un mensaje del Jefe de Gobierno H. R. Larreta:

En la Argentina las brechas social, educativa  y digital son caras de una desigualdad que alcanzó proporciones alarmantes tras cuatro años de políticas macristas cuya continuidad no ha sufrido ni el menor quiebre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.  

Ahora que la EaD resulta ineludible, la brecha digital asoma como punta de iceberg en una metrópoli cuyas autoridades no se ruborizan siquiera al decidir ahondar la dolorosa brecha alimentaria en en tiempos de aislamiento, cuando la lucha por satisfacer necesidades básicas se torna desesperante.

La educación no ha dejado de ser preciada ciudadela a reducir a servidumbre y, con pandemia o sin ella, el asedio de los burócratas -¿o lucrópatas?- de la nueva derecha continuará. La BD, sin duda, es lo que menos les preocupa.

@ale_enric

CLAVES NLI

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